sábado, 28 de janeiro de 2006

Jesuíta Juan Masiá destituído da cátedra da Universidade de Comillas

Uma informação da revsita espanhola "Vida Nueva" que não vi referenciada nos media portugueses:

"Vida Nueva, Nº 504, 28/01/06.- Las presiones ejercidas por una parte de la jerarquía eclesiástica estarían detrás del cese del jesuita Juan Masiá Clavel como director de la Cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid la pasada semana.
La destitución le fue notificada por el rector, José Ramón Busto Saiz, tras mantener conversaciones con el propio Masiá y con el Provincial de Castilla y Vice Gran Canciller de la universidad jesuita, según ha sabido ?Vida Nueva?.
El jesuita murciano, que este mes de marzo cumplirá 65 años, también dejará completamente de desarrollar su labor docente en Comillas al finalizar el presente curso académico. Su sustituto al frente de la Cátedra podría darse a conocer el 15 de febrero.
Juan Masiá, que ocupaba la dirección desde febrero de 2004, rechazó la posibilidad planteada por sus superiores de flexibilizar sus opiniones, orales y escritas, sobre cuestiones bioéticas y de renunciar a divulgarlas a través de los medios de comunicación, lo que ha precipitado su cese.
Aunque las presiones a la Compañía de Jesús a propósito de los escritos de Masiá se remontan a hace más de un año, habrían arreciado tras la reciente publicación del libro Tertulias de Bioética (ver Vida Nueva, nº (ver Vida Nueva, nº 2.500, p. 44), en donde aborda, con un tono coloquial y desenfadado, las consecuencias bioéticas que para la vida y la sexualidad se derivan de la evolución social y de la fe.
Previendo la polémica que este escrito podría suscitar, el religioso hacía constar en esas páginas que ?por fidelidad a la Iglesia, por sentirnos Iglesia y sentirnos en la Iglesia, nos vemos obligados, no sólo a sentir con la Iglesia sino, en algunas ocasiones, a disentir en la Iglesia, a disentir razonable y responsablemente dentro de la Iglesia?.
La Cátedra de Bioética, creada en 1987, y de la que fue buque insignia hasta su muerte el también jesuita Javier Gafo, tiene, entre sus principales objetivos, ?contribuir a iluminar los dilemas morales suscitados por los espectaculares avances de las ciencias biomédicas?.
José Lorenzo "

O Blogue de Eclesalia, que divulga esta informação, transcreve igualmente a última lição do Prof. Masiá:

?CAMINAR, TENDER PUENTES Y VIVIR EN LA FRONTERA?
Lección final, antes de la jubilación

JUAN MASIÁ CLAVEL, jesuita; profesor propio ordinario de Antropología filosófica en la Facultad de Ciencias humanas y sociales, y de Teología Moral en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Comillas; Director de la Cátedra de Bioética de la misma Universidad.
MADRID.

ECLESALIA, 27/01/06.- Con la brevedad aconsejable para estas ocasiones, elijo los tres textos bíblicos siguientes:
- Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan (Lc 24, 35).
- Según el Camino, que ellos llaman secta, doy culto al Dios de mis padres (Hechos 24, 14).
- Y he aquí que \nyo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28,
- Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28, 20).
El primer texto está tomado del camino de Emaús. Invita a encontrar a Jesús en el camino, en el pan y en la palabra; es decir, en la vida cotidiana, el compartir fraternal y el repartir justo, y en la comunicación alegre y esperanzadora de su Buena Noticia.
En el segundo texto, Pablo opta por el Camino y rechaza las estrecheces del grupo exclusivista (?secta?) y de la institución inmovilista (?ellos?).
En el tercer texto convergen los diversos lenguajes sobre la presencia del Crucificado Vivo para siempre. A la pregunta ?¿Dónde está?? se responde de cinco maneras:
A) Está arriba: es el lenguaje de la Ascensión en clave apocalíptica de victoria. (Lc 24, 51)
B) Está a la derecha del Dios Padre/Madre: es el lenguaje escatológico recapitulación definitiva. (cgf. Heb 10, 12-13).
C) Está delante: es el lenguaje de la praxis y la cotidianidad. (Mc 16, 15).
D) Está en todo: es el lenguaje místico-cósmico. (Ef 4, 10; Jn 20, 17).
E) Está al lado: es el lenguaje de la comunidad en misión ad extra para tender puentes y vivir en la frontera. En este lenguaje se concentran los otros cuatro, es paradigma para pensar la iglesia, la comunidad y la misión. (Mt 28, 20).
La comunidad que camina, practicando el mensaje de Emaús, confronta tres tentaciones:
A) Reducirse a ser una institución y vivir para mantener la institución.
B) Convertirse, en el extremo opuesto, en secta, rechazando lo de fuera con exclusivismo e idolatrando a fundadores con culto a la personalidad.
C) Mantener un equilibrio diplomático entre ambos extremos, mediante el recurso a dobles estándares o dobles vidas, callar lo que se piensa y silenciar a quien se atreva a destapar el fraude.
Estas tres tentaciones se superan mediante la ?cuarta vía?, mostrada en el citado texto de los Hechos: el Camino, la conversión, cambio y reforma continuos, la renuncia a instalarse en instituciones o encerrarse en sectas y el ánimo para conjugar mística y política, reconciliación y profecía.
Ignacio de Loyola captó esto muy bien. Quienes hemos heredado su pedagogía espiritual a través de los Ejercicios espirituales sentimos la vocación para vivir caminando, tendiendo puentes y haciendo equilibrios en la frontera. A veces habrá que hacer equilibrios de cuerda floja para estar en la frontera: entre la investigación y la divulgación, entre la investigación y la educación, entre estar presente en los medios y no dejarse manipular por ellos, entre la pastoral y la labor en tierras de marginación, entre la espiritualidad y la moral, entre Oriente y Occidente, entre Roma y Jerusalén, entre ciencias y creencias, entre la fidelidad y la creatividad, entre la pastoral ad intra, y la misión ad extra.
Para vivir con optimismo y alegría bailando en la cuerda floja nos anima la esperanza, ?segura y sólida ancla del alma? (Heb. 6, 19). (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
En Madrid, en la Cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia Comillas, a 18 de enero, del 2006.

quarta-feira, 25 de janeiro de 2006

Olhar para as implicações

Manuela Silva, presidente da Comissão Nacional Justiça e Paz (CNJP), defende que é indispensável olhar para as implicações práticas da leitura da primeira encíclica de Bento XVI, que se mostra ?muito exigente?.?Na linha da tradição das primeiras comunidades, o Papa afirma que não é tolerável que continue a haver, nas nossas comunidades, pessoas a quem falta o indispensável para uma vida digna?, afirma à Agência Ecclesia. Se esta afirmação fosse levada às últimas consequências, precisa, ?isso implicaria um novo dinamismo nas comunidades cristãs, quer na sua organização, quer na busca de soluções mais justas para a sociedade humana?.Para esta responsável, é ?extremamente positivo e encorajador? que o Papa tenha escolhido um tema tão central como a ?revelação de Deus que é amor? para a sua primeira encíclica.?Este documento vem abrir caminho a uma reflexão, por parte das comunidades cristãs?, assinala. Após uma reflexão ?do tipo filosófico e antropológico? a respeito do amor, Bento XVI apresenta um convite a todas as comunidades cristãs a ?serem mais sensíveis às necessidades da justiça e da paz?.Por explorar, segundo Manuela Silva, ficaram os desafios levantados pelo processo de globalização que a sociedade moderna vive. ?O Papa optou por concentrar-se naquilo que chama de respostas de caridade das comunidades cristãs e, nesse sentido, ficou aquém de outras posições já assumidas pelos seus predecessores, que indicavam um conceito alargado de caridade, estendido até à transformação das estruturas económicas e sociais?, conclui.

domingo, 15 de janeiro de 2006

Cristianismo e dignidade
Anselmo Borges
in Diário de Notícias, 15.1.2006

(...) Agora, tudo isso [Natal] é passado. Regressou o quotidiano, prosaico, baço, exaltante. Já à distância, talvez possamos ir ao que é mais essencial daquela festa mágica, que nos mimou a infância e que alguns dizem que devia ser todos os dias - o Natal.
Mesmo que muitos já se não lembrem disso, o que é facto é que o Natal se refere ao nascimento de Jesus Cristo, figura determinante da história universal. Quer se seja crente quer não, é preciso reconhecer que a ideia de pessoa enquanto dignidade intangível e sujeito de direitos invioláveis, porque divinos, se impôs por causa dos debates à volta da tentativa de compreensão do mistério de Cristo.
Embora, historicamente, os Direitos Humanos tenham tido de abrir caminho contra a Igreja oficial, há quem lembre, não sem razão, que eles têm na sua raiz também a mensagem bíblica, não sendo por acaso que "nasceram" em sociedades marcadas pelo cristianismo.
Pensadores da estatura de Hegel, Ernst Bloch e Jürgen Habermas reconheceram que foi pela fé no Deus feito homem em Jesus Cristo que se explicitou no mundo a consciência da dignidade infinita de ser homem.
Hegel afirmou expressamente que na religião cristã está o princípio de que "o homem tem valor absolutamente infinito".
E. Bloch, o ateu religioso, repetia que foi pelo cristianismo que veio ao mundo a consciência explícita do valor infinito de ser homem, de tal modo que nenhum ser humano pode ser tratado como "gado".
Mais recentemente, J. Habermas, agnóstico e um dos maiores filósofos vivos, escreveu que a democracia se não entende sem a compreensão judaico-cristã da igualdade radical de todos os homens, por causa da "igualdade de cada indivíduo perante Deus". O núcleo da mensagem de Jesus é este todo o ser humano tem uma dignidade que não pode ser violada, porque o seu fundamento é Deus.
O Deus que Jesus anuncia é aquele cuja causa é a causa do homem e a sua plena realização. Por isso, os Evangelhos proclamam que, logo no nascimento de Jesus, esta mensagem foi anunciada a todos os homens de boa vontade, a começar pelos mais pobres e fracos, concretamente pelos pastores, malvistos porque "impuros" e se encontravam à margem da prática da religião.
Mas esta boa nova é para todos, portanto, para lá do chamado povo eleito ela abrange os pagãos.
É inútil procurar possíveis acontecimentos astronómicos em ordem a esclarecer a estrela dos reis magos, que surge no Oriente, como não tem sentido investigar quantos eram e donde vinham.
De facto, aqui utiliza-se linguagem simbólica para transmitir o essencial do Evangelho Deus manifestou-se como favorável a todos os homens e está do seu lado, também dos pagãos, e sobretudo dos mais fracos, marginalizados e abandonados. Foi no quadro da influência cristã que Immanuel Kant apresentou como núcleo da moral o respeito para com a humanidade "Trata a humanidade na tua pessoa e na pessoa de todos os outros sempre como fim, nunca como simples meio."As coisas são meios e, por isso, compram-se e vendem-se e têm um preço. O homem, porém, não tem preço, porque é fim e não meio. Ele tem dignidade.Aí está a razão por que é discutível que Portugal seja um país católico.
De facto, a maioria da população declara-se católica nas estatísticas. Ora, talvez seja católica, mas cristã não é com certeza. Se o fosse, não haveria dois milhões de pobres e 200 mil pessoas que lutam com a fome.
Por outro lado, uma sociedade equilibrada e justa caminha para um tipo de figura que se aproxima da do ovo: a parte do meio é vasta e as pontas (os ricos e os pobres) são arredondadas. Entre nós, porém, cava-se cada vez mais fundo o abismo entre os muito ricos e os pobres e muito pobres: a ponta da pirâmide aguça-se e a base é cada vez mais ampla".

quarta-feira, 4 de janeiro de 2006

Fazer férias de si próprio

"Detesto a mania pós-moderna das viagens e gente que não pode estar quieta. A meu ver, esta moda que tantos pensam ser sinal de sofisticação só revela almas inquietas, que não se suportam a si mesmas e mudam constantemente de sítio no desespero de fazerem férias de si próprias, que é afinal aquilo que sem saber procuram".

Luís Fernandes, in Público, 4.1.2006

terça-feira, 3 de janeiro de 2006

Casiano Florestán e Lorenzo Gomis

Acabo de saber da morte do teólogo Casiano Florestán. O seu amigo Juan Tamayo inicia assim um longo depoimento em que recorda a figura de Florestán:
"Al amanecer del 1 de enero de hoy fallecía en Pamplona mi entrañable amigo Casiano Floristán, que había nacido en Arguedas (Navarra) el 4 de noviembre de 1926. Ha sido una de las personalidades más relevantes del panorama teológico español de la segunda mitad del siglo XX. (...)". (Continuar a ler AQUI)
Outra figura que marcou o catolicismo aberto e interventivo, em Barcelona, que faleceu igualmente, mas no último dia de 2005, foi Lorenzo Gomis. Era conhecido sobretudo pela sua actividade como jornalista, como professor e investigador de jornalismo e como poeta. Mas foi igualmente o fundador, com sua mulher, da revista El Ciervo, fundada em 1951, perseguida pelo franquismo, e que ainda se publica.

quarta-feira, 28 de dezembro de 2005

Três figuras luminosas

No diário "Le Monde", Henri Tincq escreve sobre L'héritage de trois témoins du christianisme. Três figuras maiores que se foram em 2005, deixndo um testemunho luminoso. Alguns excertos:

"L'année 2005 gardera le souvenir de la disparition de trois figures exceptionnelles ? Jean Paul II, le Frère Roger, Paul Ricoeur ? que la foi et la date de la mort ont réunis. Leur vie fut un chemin, long et exemplaire pour les hommes d'aujourd'hui dans chacun des trois ordres de la vie chrétienne : le magistère, la contemplation, la philosophie. "Laissez-moi aller vers la maison du Père", a murmuré Karol Wojtyla avant de s'éteindre, à près de 85 ans, le soir du 2 avril. Le Frère Roger, 90 ans, est mort le 16 août dans des conditions dramatiques, poignardé à l'heure de l'office par une démente. Quand au grand philosophe protestant Paul Ricoeur, à 92 ans, il s'est éteint le 20 mai dans la paix de l'âge. Ces trois hommes ont eu en commun, outre leur foi et leur notoriété mondiale, d'avoir été d'authentiques hommes de Dieu et de leur temps. (...)
"Des hommes comme Jean Paul II, le Frère Roger ou Paul Ricoeur furent à la fois des signes de contradiction et d'unité. Le premier a suscité autant de controverses par son intransigeance morale et politique que de fascination par son intériorité, son goût de la rencontre et des foules. Avant d'imposer Taizé comme lieu de la réconciliation, le Frère Roger suscita aussi la haine, à une époque où protestants, catholiques et orthodoxes continuaient de s'ignorer, voire de se détester. Ses obsèques ont été célébrées sous le signe du pardon : pardon pour la meurtrière, pardon pour les confessions divisées, pardon pour les jeunes désorientés. De ce pardon dont le philosophe Paul Ricoeur faisait aussi, dans La Mémoire, l'Histoire, l'Oubli (Seuil, 2000), la clé de toute vie en communauté.(...)
"L'héritage de ces trois défunts a toute sa place dans le débat sur la "déliaison" sociale ou ce que Paul Ricoeur appelait la difficulté à vivre l'"altérité". L'écart se creuse, constate Marcel Gauchet, entre l'époque où "être soi" signifiait échapper à son individualité pour tendre vers un idéal collectif et aujourd'hui, où, à l'inverse, "être soi", c'est revendiquer sa différence sociale, ethnique, cultuelle, sexuelle et exiger qu'elle soit protégée par la loi. Sur des matières qui touchent à la solidarité, à la citoyenneté, à la famille, à la santé, à l'éthique, l'Eglise peine à se faire entendre. N'aurait-elle plus rien à dire ou est-elle condamnée, par son affaiblissement, à adopter un profil de plus en plus bas ? (...)".

sexta-feira, 9 de dezembro de 2005

Laicidade e liberdade religiosa
Esther Mucznik
Público, 9.12.2005

Sobre a polémica em torno da retirada de crucifixos em algumas escolas:

"(...) eu diria que o "combate" de uma associação como a Associação República e Laicidade - que denunciou a existência de crucifixos em determinadas escolas - não é o mesmo do das confissões não católicas, que na sua maioria não se revêem no "militantismo" laico que se dedica a esquadrinhar o país à caça de símbolos católicos para os erradicar do espaço público.Gostaria de dizer com toda a clareza que, de uma forma geral, não sou favorável à proliferação desses ou de outros símbolos religiosos nos edifícios públicos. Liberdade religiosa e liberdade de manifestação religiosa nem sempre coincidem e há momentos em que determinadas manifestações religiosas podem colidir com a liberdade religiosa alheia. Mas não faço disto uma questão principal e decisiva e acredito que, mais do que a legislação, é o bom senso que deve prevalecer, equilibrando sem dramas as regras decorrentes do estatuto de Estado não confessional, por um lado, o costume e as tradições, por outro. Se o consenso de pais e alunos de uma determinada escola for no sentido de porem o crucifixo, sinceramente não vejo qualquer problema. E não vejo qualquer problema porque, contrariamente à postura dos "laicistas", acredito que a liberdade religiosa não tem um conteúdo essencialmente negativo, mas sim positivo: possibilidade de expressão, de associação, de ensino, de visibilidade, de diálogo e reconhecimento público e institucional. Estas sim, são de facto questões decisivas, não negociáveis, da liberdade religiosa, e que não se obtêm através da erradicação da religião majoritária. Esta é uma visão negativa da liberdade religiosa que entretém a ilusão de que a liberdade de uns se faz à custa da liberdade dos outros. A história da humanidade já mostrou sobejamente as consequências trágicas dessa visão que no limite é uma visão revanchista e totalitária.Na raiz da argumentação "laicista" estão dois erros de base: o primeiro é o que identifica a laicidade com a não confessionalidade do Estado; o segundo é o que considera que a não confessionalidade do Estado é condição indispensável da liberdade religiosa. Com efeito, a laicidade, ou melhor, a laicização - palavra que traduz melhor a ideia de um processo em movimento -, é uma marca comum a todas as sociedades democráticas: significa a autonomização da sociedade em relação à religião, processo através do qual a religião deixa de estruturar a organização social e legal. As diferentes instituições religiosas podem fazer campanha em defesa dos seus valores e ideias, mas não têm força legal para os impor. (...)
Outra ideia generalizada é que a autonomia da religião em relação ao Estado obriga a banir Deus do espaço público. A América é a ilustração mais evidente da negação desta ideia: dotada de um sistema de clara separação entre o Estado e a Igreja, a religião tem no entanto uma forte presença não só na sociedade, mas nos próprios actos públicos. De maneira diferente, a Alemanha é outro exemplo disso: ainda muito recentemente, ao nomear formalmente Angela Merkel chanceler, o Presidente da República desejou-lhe "muito êxito, muita força e a bênção de Deus", tendo Merkel respondido com a fórmula prevista na Constituição "Assim Deus me ajude." Em Portugal, isto seria considerado uma ofensa à laicidade e uma "beatice". Podemos entender esta perspectiva do ponto de vista histórico, mas, em minha opinião, isto revela uma visão errada da laicidade, entendida não como a condição de liberdade religiosa, mas como a condição da erradicação da religião. É que apesar das juras em contrário, esta continua a ser encarada por muitos como "o ópio do povo".

quarta-feira, 7 de dezembro de 2005

"God isn't big enough for some people"
Umberto Eco
Daily Telegraph, 27/11/2005

God isn't big enough for some people:
"(...) Human beings are religious animals. It is psychologically very hard to go through life without the justification, and the hope, provided by religion. You can see this in the positivist scientists of the 19th century.
They insisted that they were describing the universe in rigorously materialistic terms - yet at night they attended seances and tried to summon up the spirits of the dead. Even today, I frequently meet scientists who, outside their own narrow discipline, are superstitious - to such an extent that it sometimes seems to me that to be a rigorous unbeliever today, you have to be a philosopher. Or perhaps a priest.
And we need to justify our lives to ourselves and to other people. Money is an instrument. It is not a value - but we need values as well as instruments, ends as well as means. The great problem faced by human beings is finding a way to accept the fact that each of us will die.
Money can do a lot of things - but it cannot help reconcile you to your own death. It can sometimes help you postpone your own death: a man who can spend a million pounds on personal physicians will usually live longer than someone who cannot. But he can't make himself live much longer than the average life-span of affluent people in the developed world.
And if you believe in money alone, then sooner or later, you discover money's great limitation: it is unable to justify the fact that you are a mortal animal. Indeed, the more you try escape that fact, the more you are forced to realise that your possessions can't make sense of your death.
It is the role of religion to provide that justification. Religions are systems of belief that enable human beings to justify their existence and which reconcile us to death. We in Europe have faced a fading of organised religion in recent years. Faith in the Christian churches has been declining.
The ideologies such as communism that promised to supplant religion have failed in spectacular and very public fashion. So we're all still looking for something that will reconcile each of us to the inevitability of our own death.
G K Chesterton is often credited with observing: "When a man ceases to believe in God, he doesn't believe in nothing. He believes in anything." Whoever said it - he was right. We are supposed to live in a sceptical age. In fact, we live in an age of outrageous credulity.
The "death of God", or at least the dying of the Christian God, has been accompanied by the birth of a plethora of new idols. They have multiplied like bacteria on the corpse of the Christian Church -- from strange pagan cults and sects to the silly, sub-Christian superstitions of The Da Vinci Code.
It is amazing how many people take that book literally, and think it is true. Admittedly, Dan Brown, its author, has created a legion of zealous followers who believe that Jesus wasn't crucified: he married Mary Magdalene, became the King of France, and started his own version of the order of Freemasons. Many of the people who now go to the Louvre are there only to look at the Mona Lisa, solely and simply because it is at the centre of Dan Brown's book.
The pianist Arthur Rubinstein was once asked if he believed in God. He said: "No. I don't believe in God. I believe in something greater." Our culture suffers from the same inflationary tendency. The existing religions just aren't big enough: we demand something more from God than the existing depictions in the Christian faith can provide. So we revert to the occult. The so-called occult sciences do not ever reveal any genuine secret: they only promise that there is something secret that explains and justifies everything. The great advantage of this is that it allows each person to fill up the empty secret "container" with his or her own fears and hopes.
As a child of the Enlightenment, and a believer in the Enlightenment values of truth, open inquiry, and freedom, I am depressed by that tendency. This is not just because of the association between the occult and fascism and Nazism - although that association was very strong. Himmler and many of Hitler's henchmen were devotees of the most infantile occult fantasies.
The same was true of some of the fascist gurus in Italy - Julius Evola is one example - who continue to fascinate the neo-fascists in my country. And today, if you browse the shelves of any bookshop specialising in the occult, you will find not only the usual tomes on the Templars, Rosicrucians, pseudo-Kabbalists, and of course The Da Vinci Code, but also anti-semitic tracts such as the Protocols of the Elders of Zion.
I was raised as a Catholic, and although I have abandoned the Church, this December, as usual, I will be putting together a Christmas crib for my grandson. We'll construct it together - as my father did with me when I was a boy. I have profound respect for the Christian traditions - which, as rituals for coping with death, still make more sense than their purely commercial alternatives.
I think I agree with Joyce's lapsed Catholic hero in A Portrait of the Artist as a Young Man: "What kind of liberation would that be to forsake an absurdity which is logical and coherent and to embrace one which is illogical and incoherent?" The religious celebration of Christmas is at least a clear and coherent absurdity. The commercial celebration is not even that."

domingo, 4 de dezembro de 2005

Para reflectir sobre a secularização

A propósito dos crucifixos nas escolas, levantou-se uma tempestade, com manifestos exageros dos laicistas e de alguns eclesiásticos (ou de leigos que são, frequentemente, mais papistas do que o papa).
Para reflectir sobre o que, nas sociedades ocidentais, está subjacente a este debate, vale a pena ler o livro "Sacred and Secular - Religion and Politics Worldwide", de Ronald Inglehart e Pippa Norris, publicado em 2004, e que acaba de receber o "Virginia Hodgkinson Research Prize". Encontra-se quase integralmente disponível online.
Destaco, da sinopse:
"Seminal thinkers of the nineteenth century -- Auguste Comte, Herbert Spencer, Emile Durkheim, Max Weber, Karl Marx, and Sigmund Freud -- all predicted that religion would gradually fade in importance and cease to be significant with the emergence of industrial society. The belief that religion was dying became the conventional wisdom in the social sciences during most of the twentieth century.
During the last decade, however, the secularization thesis has experienced the most sustained challenge in its long history. Critics point to multiple indicators of religious health and vitality today, from the continued popularity of churchgoing in the United States, to the emergence of New Age spirituality in Western Europe, the surge of fundamentalist movements and Islamic parties in the Muslim world, the evangelical revival sweeping through Latin America, and the widespread ethno-religious conflicts in international affairs.
The traditional secularization thesis needs updating. Religion has not disappeared and is unlikely to do so. Nevertheless, the concept of secularization captures an important part of what is going on. This book develops a theory of secularization and existential security, building on key elements of traditional sociological theories and revising others. This book demonstrates that: (1) The publics of virtually all advanced industrial societies have been moving toward more secular orientations during the past fifty years; but (2) The world as a whole now has more people with traditional religious views than ever before-- and they constitute a growing proportion of the world's population. Though these two propositions may seem contradictory, they are not. The fact that the first proposition is true, helps account for the second?because secularization has a surprisingly powerful negative impact on human fertility rates."

domingo, 20 de novembro de 2005

O que é o diálogo?

Do livro
A BRIDGE TO
BUDDHIST-CHRISTIAN DIALOGUE
, de Seiichi Yagi e Leonard Swidler:
"When we talk of dialogue today we mean an intellectual, spiritual encounter between two or more persons or groups that is different from what these encounters usually have been in the past. In the past they were confrontation, argument, debate, subjection, convert-making, or the like. In brief, each of us came to the encounter from a position of assumed superiority; we came not to learn but to teach-because we had the truth, and to the extent the others differed from us they were in error: Such, in large measure, has been the history of the past encounters between religions and ideologies1. That, however, is not what is meant today by dialogue. Rather, dialogue is an encounter between two or more persons or groups of differing views with the primary purpose of learning, not teaching. I come to dialogue with my partner not from a position of assumed superiority in the matter under discussion, but rather I come as one who hopes to learn from my partner, and change, reorder my life accordingly. Precisely here is the essential difference between dialogue and all other types of intellectual, spiritual encounters."

quarta-feira, 16 de novembro de 2005

"Nova evangelização: confissão de uma perplexidade"

Respigo de um texto do jurista e deputado do PSD Paulo C. Rangel um texto vindo a lume no Público de hoje, que começa por considerar
"Um dos grandes acontecimentos culturais dos últimos anos foi, sem dúvida, o Congresso Internacional para a Nova Evangelização, que a Igreja de Lis­boa acaba de acolher e organizar. Trata-se de um marco na nova atitude cul­­tural e pastoral da Igreja Católica portuguesa, só possível devido ao carisma de D. José Policarpo (...)".
E apresenta um dos seus motivos de perplexidade:
"A procissão - nomeadamente pela sua inumerável adesão - constitui uma afirmação inquestionável de presença da Igreja na cidade. Presença im­pres­sio­nan­te, devendo suscitar, como pacificamente parece ter suscitado, o res­­peito geral pela fé e pela cren­ça de cada um e pelo direito a manifestá-la no es­­paço público. Pre­sença que, sem considerandos de oportunidade pastoral e ambiente teológico, se­guramente se mostra útil. Útil, numa sociedade como a por­tu­guesa, onde uma larga maio­ria de cató­licos é relegada para um oprimente silenciamento mediático. Útil tam­­­­bém, por­que frequentes vezes se esquece e se esconde o respeito e a to­le­rân­­cia com que essa larga maio­ria assiste, quoti­dia­namente, à publicitação maciça de concepções e opiniões alternativas ou até contrárias às suas. Um sinal paradoxal, todavia. Paradoxal, porque a linguagem e a ordem sim­­­­bólica daquela manifestação religiosa - por mais ternura e afeição que pos­sa congraçar ­- parece aquém do ambiente e da oportunidade da "nova e­van­­ge­li­za­ção". Parece, aliás equivocamente, fazer convergir a dinâmica e o apelo mís­­­­tico de Fá­tima com uma conjuntura de crise e de incerteza generalizada. Pa­radoxal, porque a procissão evoca uma tradição mais rural do que urbana, releva mais duma pas­toral do passado do que do futuro e convoca mais uma "confirmação da fé" (ainda que uma fé plural e diferenciada) do que uma "reevangelização". Paradoxal, por­que a lin­gua­gem usada foi estritamente tradi­cio­nalista, pouco apta a despertar os ci­dadãos hoje dispersos, podendo ter tingido a visibilidade e a intencionalidade cardial do congresso. E de pouco valerá um paralelo, que já vi esboçado, com as experiências multitudinárias pro­ta­­go­­ni­za­das por João Paulo II. Estas, mesmo quando fiéis de­positárias de uma conservação da tradição - e é um assumido sobrevivente do chamado catolicismo "pro­gres­sista" que o escreve -, relevavam de uma in­ter­pelante linguagem de pro­xi­midade, de uma simbologia inovadora, de um gesto humanamente cativante. Também aqui o testemunho pode valer mais do que a doutrina.".

terça-feira, 15 de novembro de 2005

Arcebispo de Braga fala da "enorme gravidade" dos incêndios

Leio no Público de hoje:

"O novo presidente da Conferência Episcopal Portuguesa (CEP) e arcebispo de Braga, D. Jorge Ortiga, disse ontem em Fátima que a Igreja deve "recuperar uma catequese sobre a enorme gravidade moral que constitui o acto de pegar fogo à floresta e de estimular a co-responsabilidade de todos, mesmo no momento de denunciar potenciais incendiários".
Jorge Ortiga falava no início dos trabalhos da assembleia da CEP, que decorre em Fátima até quinta-feira. Referindo "algumas realidades que exigem intervenção", o arcebispo de Braga disse que "não podemos ficar alheios ao drama dos incêndios". E perguntou: "Não será necessário voltar a insistir sobre a gravidade de certos pecados, individuais e colectivos?"
Referindo-se às políticas dos últimos anos, o presidente do episcopado afirmou que não é "suficiente a concentração" das estratégias de prevenção ou de acção "nos recursos humanos e materiais". Importa, antes, "ir às causas de natureza cívica e questionar-se sobre as razões do desleixo ou dos actos premeditados". A Igreja, a escola e os meios de comunicação social "têm de insistir na formação duma consciência individual e pública, de um modo permanente" e não apenas na chamada, "de forma muito infeliz", época de incêndios."


Partilho, no essencial desta preocupação de D. Jorge Ortiga. Creio, de facto, ser uma "miséria moral" muito do que vimos este ano: a calamidade dos incêndios ser tratada como normalidade dentro da anormalidade e como se o essencial se reduzissse a um problema de meios de combate (ainda que este seja aspecto importante: "Fia-te na Virgem e não corras!", diz o ditado).
Agora o importante é ser consequente. A Igreja Católica, que tem uma malha fina de presença na sociedade portuguesa - e em certas vertentes, responsabilidades directas - como por exemplo nas festas populares religiosas, em que o fogo de artifício continua a ser queimado por vezes em contextos de grande irresponsabilidade - poderia ter um papel muito especial na sociedade se pegasse a sério neste ponto para o trabalho pastoral de base.

segunda-feira, 14 de novembro de 2005

Notas sobre a "Nova Evangelização"

O congresso que na semana passada ocorreu em Lisboa teve o condão de agitar algumas águas e de colocar sobre a mesa a dimensão religiosa / cristã da vida, pelo menos para aqueles que a acolhem e a vivem.
Pelo que fui lendo e ouvindo, houve iniciativas interessantes e diversificadas nesse Congresso, reveladoras de preocupação com a busca de novas linguagens para dizer e expressar a fé e de pontes com expressões e universos culturais menos cultivados em ambiente eclesial.
Por outro lado, registo que uma procissão de velas com a dimensão e o aparato daquela que percorreu algumas das principais avenidas de Lisboa no fim do sábado passado não tenha originado a cega-rega daqueles que convivem mal com o religioso, sobretudo com o religioso católico e que preferiam, talvez, que tal tipo de manifestações não saísse do perímetro dos tempos. Estou em crer que não terá sido por terem passado a reconhecê-las.
Não gostei nada de ouvir, na Rádio Renascença, durante a procissão, umas comentadoras eufóricas com o convencimento manifestado de que mais ninguém consegue reunir uma multidão como a daquela procissão. Além da ilusão em que a meu ver assenta, tal atitude sugere uma sobranceria irritante inclusive para quem olha com apreço para o que se passou naquela tarde na capital do país.
Ficou-me, por outro lado, uma interrogação que já vem a bailar há bastante tempo e que não encontrou resposta satisfatória naquilo que vi e ouvi (e que reconheço poderá ter estado distante da riqueza do que ocorreu no Congresso). Refere-se justamente ao próprio conceito ou projecto de "nova evangelização". Um cardeal, creio que o de Paris, dizia que a atitude deveria ser a de uma abordagem não apenas para as pessoas, mas com as pessoas. Já é alguma coisa, ainda que me pareça que, no que se ouve e lê, o que perpassa é um processo unilateral, assimétrico, transferencial, de quem tem ou julga que tem (algo a anunciar), para quem imputadamente não tem e que precisa (do anúncio e da matéria anunciada).
Será que não se poderia pensar e propor essa "nova evangelização" de um ponto de vista e numa atitude diversas? Acentuando mais o caminho com as pessoas, todas as pessoas "de boa vontade"? Porque é que a evangelização há-de ser apenas de uns para os outros? Porque é que não poderá passar (muito) pelo escutar, pelo estar? No fim de contas, porque não há-de haver - também - uma acção evangelizadora de sentido inverso, feita a partir dos outros, do "mundo"? Se a mensagem (os apelos, os sonhos, as riquezas, as angústias) que nos chega permanentemente de quem nos rodeia não é escutada e acolhida, acaso poderemos acreditar que esses escutem quem lhes diz que tem para eles uma boa nova?
Perguntas que deixo, suspensas, carentes de contributos.

domingo, 13 de novembro de 2005

Os signos, os rituais e as rupturas necessárias

" (...) em Portugal o contacto de muitos cidadãos com a Igreja acontece, quase exclusivamente, por ocasião do baptismo das crianças, dos casamentos e dos funerais. Aparentemente, estão ali só por conveniências sociais e familiares. Não participam, nem parecem interessados em participar. Mas como é possível que os membros activos das comunidades cristãs deixem passar todas essas ocasiões, ao longo dos anos, sem ter uma estratégia clara de evangelização para esses tempos privilegiados? Quando é que a Igreja se decide a colocar os seus especialistas em ciências humanas, em artes, em teologia e em pastoral - com jovens, adultos e anciãos - a estudar esse fenómeno e a projectar caminhos que superem rotinas que prolongam uma situação que marca negativamente os não crentes, assim como os católicos "periféricos", e não torna evangelizadores os "católicos praticantes"?
"Os sacramentos pertencem à categoria do signo." Não é pela fuga para o dogmatismo - mesmo que ele revista a figura hermenêutica de uma "neo-ortodoxia" - que a fé católica pode manter-se de pé em tempos difíceis. Às vezes são necessárias rupturas, porque o homem, enquanto tal e também enquanto crente, é um ser cultural-histórico. Isto vale para os indivíduos e para os institutos religiosos. Todavia, ritualidade e criatividade não se excluem. Os fiéis não estão colados aos arquivos e aos regulamentos históricos das celebrações rituais de épocas passadas. Um ritual tem o seu contexto.Na prática sacramental e na teologia, temos questões sem resposta suficiente e questões inúteis que não precisam de resposta".
Bento Domingues, in Público, 13.11.2005

quinta-feira, 13 de outubro de 2005

"Sempre o mesmo e os mesmos"

Num blogue relativamente recente, EcleSALia,, este texto de Jon Sobrino "Las víctimas de octubre", sobre as vítimas do furacão em El Salvador:

" En El Salvador siempre hay mártires que recordar. Ahora nos acercamos a los de la UCA en noviembre, a las cuatro religiosas norteamericanas en diciembre y a los innumerables mártires de siempre. Pero este mes de octubre ha traído otras víctimas, producto de la naturaleza -tormenta y erupción de un volcán- y de la iniquidad de los humanos. En San Marcos toda una familia, papás y tres niños, murió soterrada. El comentario que se oyó fue lacónico y certero: ?No los ha matado la naturaleza, sino la pobreza?.
Sobre estas víctimas y sus responsables, sobre lo que nos exigen y también sobre lo que nos ofrecen -si nos abrimos al misterio de la vida- queremos hacer unas breves reflexiones.
1. ?Siempre lo mismo y los mismos?. El pueblo crucificado. Las escenas de sufrimiento y crueldad son sobrecogedoras, y la magnitud es escalofriante. Los muertos son más de 70, los damnificados, de una u otra forma, pasan de 70,000, y los daños materiales pueden ser lo equivalente a tres o cuatro veces el presupuesto nacional. La catástrofe se extiende a México y Nicaragua, y sobre todo a Guatemala. El poblado de Panabaj ha sido declarado camposanto: unas 3,000 personas murieron soterradas. ?Una aldea maya yace bajo 12 metros de lodo?, decía la noticia. Al escribir estas líneas ha ocurrido el terremoto en Cachemira: 30,000 víctimas y dos millones y medio de damnificados.(...)".
Continuar a ler AQUI.

terça-feira, 11 de outubro de 2005

Os pobres

Da coluna "Palavras", de Manuel António Pina, no JN de hoje:

"No meu tempo de menino tínhamos pena dos pobres. Eles cabiam naquele lugarzinho menor, carentes de tudo, mas sem perder humanidade. Os meus filhos, hoje, têm medo dos pobres. A pobreza converteu-se num lugar monstruoso. Queremos que os pobres fiquem longe, fronteirados no seu território." A passagem é de um conto de Mia Couto e ocorreu-me quando Rui Rio, durante a recente campanha autárquica, foi insultado e ameaçado nos bairros camarários por onde andou.
Sempre me intrigou o motivo por que os cães ladram aos pobres (curiosamente também ladram às fardas, o que, convenhamos, complexiza o problema). É o que nós temos vindo a fazer à pobreza, ladrar-lhe, empurrando-a progressivamente para periferias onde não a possamos ver ou encerrando-a em "bairros sociais" e em guetos étnicos de cuja existência só nos apercebemos pelos casos de polícia dos jornais ou pelos "safaris" eleitorais dos políticos de quatro em quatro anos. Porque a pobreza mete-nos medo. E, para nos protegermos dela, reclamamos mais polícias nas "nossas" ruas, mais câmaras de vídeo, mais muros e fechamo-nos em casa atrás de portas chapeadas a aço e de alarmes. E, no entanto, alimentamo-nos da pobreza, é o seu sangue que move os nossos carros topo de gama e as nossas fábricas e é à sua sombra que florescem os nossos paraísos de consumo.
Por isso, fechar os olhos não adianta. O desemprego, a toxicodependência, a exclusão, a humilhação continuam lá, e, como Rui Rio descobriu da pior maneira, dispostos a pedir-nos contas".

quarta-feira, 28 de setembro de 2005

Irmão Alois de Taizé

De um artigo de Henri Tincq, hoje publicado no jornal Le Monde:

"(...) Frère Alois est l'un de ces enfants de Taizé, comme on dit au cirque qu'il y a des enfants de la balle. A 16 ans, il y vient pour la première fois et apprend le français dans les psaumes. "J'ai découvert à Taizé, dit-il, la simplicité d'une prière chantée". A 20 ans, il prend l'habit, à 24, fait ses voeux définitifs : "La présence de Dieu ici est une réalité qui se voit partout. Je sentais qu'il me prenait tout".
La même année 1978, Alois Löser est en voyage avec Roger Schutz à Nairobi (Kenya), où ils partagent la vie d'un bidonville, puis à Johannesburg (Afrique du Sud), où le prieur de Taizé a été appelé par Desmond Tutu à témoigner contre l'apartheid. C'est là que Roger désigne Alois comme son successeur. Pendant vingt ans, le secret sera gardé. Ce n'est qu'en janvier 1998, lors du conseil annuel, qu'il demande à ses cent frères d'ouvrir une lettre cachetée qui n'aurait dû être lue qu'après sa mort, dévoilant le nom d'Alois.
Que Frère Roger ait jeté son dévolu, si tôt, sur ce jeune homme de 24 ans ­ qui avait alors pour seul mérite de venir d'une famille émigrée de Sudètes dans la Tchécoslovaquie d'avant-guerre ­ et qu'il n'ait jamais varié, personne ne l'explique, mettant ce choix au compte du don de prescience de tous les mystiques. On pense au récit biblique où Dieu va chercher le plus humble des douze fils de Jessé pour succéder au roi Saül et en faire le grand David.
Agaçant Taizé. Cette façon, depuis la fondation, en 1940, de ne jamais rien faire comme les autres. De réussir une succession sans drame, à l'heure du plus grand drame. Cette certitude intérieure des frères qui leur met toujours le sourire aux lèvres, mais qui ne ressemble jamais à de l'arrogance. Cette façon de cacher même leur identité confessionnelle, de sembler ignorer les jeux du pouvoir et de l'ambition et de se laisser conduire par le seul lexique des mots de "confiance", "bonté" , "simplicité" , "fidélité" . Cette façon, enfin, d'exprimer leur foi qui a passé toutes les modes et les générations depuis soixante ans et attire encore des jeunes du monde entier, venus chercher un sens ou une consolation, un secours et un peu d'amour.
C'est peut-être cela qui a suscité l'appel, précoce et mystérieux, d'Alois Löser. Cet homme est un roc, symbolique de la force tranquille de Taizé, de cette assurance que sa propre aventure le dépasse, qu'il est conduit par un autre que lui-même : "Laisser faire Dieu. Croire qu'il est là dans l'histoire du monde, comme dans celle de notre communauté."(...)

segunda-feira, 26 de setembro de 2005

A global church in a globalized world
John L. Allen ,
Newsletter The Word From Rome, 23.09.2005
National Catholic Reporter

(...)
Let me offer a few rather random facts and figures about global Catholicism, and try to tease out a few implications. This is by no means a comprehensive survey, merely some basic data and observations that I hope will be useful for further conversation.

1) American Catholics
The 67 million Catholics in the United States represent 6 percent of the global Catholic population of 1.1 billion. We are the fourth largest Catholic country in the world, after Brazil (144 million), Mexico (126 million), and the Philippines (70 million).
Despite impressions of a rocky relationship with the Vatican, much of the rest of the Catholic world believes the American church already gets too many strokes from Rome. For example, we have 6 percent of the population, but 12 percent of the bishops in the Catholic church and 14 percent of the priests. In fact, the United States has more priests by itself than the top three Catholic countries combined (41,000 in the U.S. to 37,000 in Brazil, Mexico and the Philippines).
As another index, we have 13 cardinals (11 of whom are "electors," meaning under 80 and hence eligible to vote for the pope), as opposed to Brazil, with 8 cardinals (4 electors), Mexico, with 5 cardinals (4 electors), and the Philippines, with 2 cardinals (1 elector). In the last conclave, American votes counted for more than Mexico, Brazil, and the Philippines combined, 11 to 9. (Those three countries represent a block of 340 million Catholics, more than 30 percent of the global total). American votes also outnumbered all of Africa (10 electors).

This context is important to keep in mind when American Catholics wonder why Rome seems to be slow to respond to our crises and needs. From the point of view of many in the Catholic church, America has been at the top of the heap for too long.

2) The Global South
Africa: Africa in the 20th century went from a Catholic population of 1.9 million in 1900 to 130 million in 2000, a growth rate of 6,708 percent, the most rapid expansion of Catholicism in a single continent in 2,000 years of church history. Thirty-seven percent of all baptisms in Africa today are of adults, considered a reliable measure of evangelization success since it indicates a change in religious affiliation. The worldwide average, by way of contrast, is 13.2. Islam in Africa grew equally dramatically in the same period; today there are 414 million Muslims in Africa. These numbers will continue rising, since Africa has one of the world's most dramatic rates of population growth. Along with the rapid expansion in Catholic population has come an explosion in African bishops, priests, brothers, sisters, and deacons. There are today more than 600 African bishops and almost 30,000 priests, and Africa and Asia each number approximately 30,000 seminarians. In 2004, roughly 20 priests were ordained for all of England and Wales, while Nigeria alone ordained more than 200.
Asia: Asia went from 11 million Catholics to 107 million, a growth rate of 861 percent. Much of this growth, however, is accounted for by demographics rather than conversions, above all in the Philippines. There are only about 37 million Catholics in all of Asia outside the Philippines. (A reported 13 million are in China). Pope John Paul II defined Asia as the great missionary horizon of the church in the 21st century, and that ambition certainly has something to do with the importance attached by the Holy See to diplomatic relations with China. Given the obvious stirrings of spiritual interest in China, and the reality that there is no dominant religious institution in the country, some China-watchers believe an opening on religious liberty could be followed by a rapid burst of Christian expansion. If there are 13 million Chinese Catholics today, there could be 100 million within a couple of generations. Further, just as Latin America set the theological tone for the church in the 1980s with the Liberation Theology movement, today Asian theologies of religious pluralism, reflecting on how Christianity should understand the role of religious diversity in God's providence, set the agenda. We'll come back to this later.

Latin America: Latin America is home to roughly half the world's Catholics, at 520 million. Four of the ten largest Catholic countries in the world are in Latin America: Brazil, Mexico, Colombia and Argentina. Despite its youth and dynamism, the church in Latin America is in some ways under siege, facing pressure from the so-called "sects.," aggressively missionary neo-Protestant movements, often charismatic and Pentecostal. Guatemala, for example, was 95 percent Catholic a generation ago; today it is 60 percent. Peru was 97 percent Catholic at the time of a 1992 national census; in 2002, the figure was 75 percent. Similar figures could be repeated in many other nations. While some observers argue that many of these conversions are either transient or incomplete, pointing to the phenomenon of the "Guadalupe Protestant" (i.e., a evangelical who still takes part in Guadalupe festivals, prays the rosary, and so on), the evidence seems to be that most Latin Americans who became evangelical at least a decade ago have remained in an evangelical church rather than returning to Catholicism.

There's a strong sense among many Latin American Catholics that their time is coming to offer leadership to the universal church. In effect, the runner-up in the conclave of 2005 was a Latin American, Cardinal Jorge Mario Bergoglio of Argentina, and many cardinals believe the Latin Americans will be strong runners the next time around.

Summary: Philip Jenkins estimated in The Next Christendom that by 2050, only one-fifth of the world's Christians will be non-Hispanic Caucasians. Increasingly, power and influence in global Christianity will shift with population. Manila and Nairobi and Abuja will be, in a sense, what Leuven and Paris and Milan were for much of church history, i.e., the leading centers of intellectual and pastoral energy in the church. Leadership will come from these regions, and the issues of concern to the South will increasingly become the priorities of the global church.

3) The Middle East
This is a small, but politically and theologically important, constituency. There are roughly 2.1 million Catholics in union with Rome in the Middle East, with the largest groupings in Lebanon, Syria, Iraq, and the Holy Land. These populations are in decline, as the pressures of the Intifadah, economic stagnation, and the rise of Islamic radicalism are driving them away. Today there are more Palestinian Christians in Australia, for example, than in Palestine. In the town of Bethlehem, the proportion of the population which is Christian has dropped from 80 percent before 1948 to less than 33 percent today. There is considerable alarm that the out-migration of Chaldean Christians from Iraq will accelerate due to fears about weak religious freedom provisions in the country's new constitution. It is almost impossible to overestimate the importance of these trends for understanding the foreign policy of the Holy See. At the symbolic level, the idea that the land of Christ might be empty of Christians, that the holy sites might become museums (like Hagia Sophia in Istanbul) is a subject of deep psychological alarm. Practically, the Holy See worries that if Christianity disappears from the Arab world, then a value bridge between the West and Islam will be lost. Hence while their numbers may be small, the fate of Arab Christians looms large in the imagination of Vatican policy-makers.

1) Europe
Europe claims 283 million Catholics, but in many places the practice of the faith is relatively inert; in countries such as Belgium, France and Holland, for example, rates of weekly Mass attendance dip as low as five percent. This is true for all the traditional Christian denominations. There are now more Muslims who go to Mosque on Friday in Great Britain, for example, than Anglicans who go to church on Sunday. Europe's fertility rates are also dropping; the lowest rates in human history, roughly 1.2 percent, have been recorded in Italy and Spain, traditionally Catholic nations. As one small but significant window into the historic shift underway, it's worth pointing out that today there is only one actual Roman among the 181 members of the College of Cardinals, retired 88-year-old Cardinal Fiorenzo Angelini. In the conclave of April, not a single Roman cast a vote, despite the fact that historically the College of Cardinals is supposed to represent the clergy of Rome. That point alone symbolizes the gradual de-centering of Italy, and of Europe, underway in the Catholic church.

In Eastern Europe, by way of contrast, rates of Mass attendance and vocations are generally higher, outside the Czech Republic and former Eastern Germany, where Soviet-era atheism made its greatest inroads. In some places in Eastern Europe, such as Ukraine, Catholic communities are experiencing a Renaissance, related to the sensation of having survived the Soviet period with new confidence and a sense of mission.

Themes from the South
Given this overview, one point seems clear: in the Catholicism of the 21st century, the global south, perhaps especially Africa and the Philippines, will play increasingly important roles in setting the global agenda. As this shift unfolds, as the voice of the south is heard, what themes are likely to emerge? Without any pretense of being comprehensive, here are five:

Inculturation: Catholicism is one faith, but it has to be expressed through many cultures. Striking the right balance between unity and diversity will be a defining challenge in the church of the future, especially as a faith incubated in Europe and the West continues to expand and come of age in cultures with very different attitudes, instincts and modes of expression. Generally speaking, theologians and prelates from the developing world will push for greater freedom to adapt Eurocentric models of worship and doctrinal expression of the Western church to their own circumstances. Further, as immigration and cultural mobility increasingly bring the South to the doorstep of the West, the patterns of thought, life and worship of the South will more and more be part of the warp and woof of the church everywhere. Liturgy is one arena in which this tension will work itself out. These trends may push the envelope in terms of Western sensibilities. In general, southern Christianity tends to be more spontaneous, with a much more lively sense of the supernatural - healings, visions, prophecies, possessions and exorcisms, and so on. African worship in particular tends to be heavily charismatic. As Roman Catholicism in the future speaks with an African and Hispanic accent, it will also speak in tongues.

Poverty/Globalization: During the daily General Congregation meetings that led up to the conclave in April, several African cardinals gave moving interventions pleading with the next pope, whoever it would be, to put the struggle against poverty and chronic under-development at the top of the church's agenda. For many African Christians, the defining issues for the church are not the usual topics in the West -- birth control, women in the church, theological dissent, and so on. African Catholics will of course have different views on these questions, but by and large the overwhelming majority of Southerners regard them secondary. The truly urgent matters, they tend to believe, are poverty, war, the arms trade, HIV/AIDS, and structural reform of the international economic system. Hence as the South comes of age in the church, its focus will to some extent be increasingly ad extra rather than ad intra.

Religious Pluralism: There's a sense in which Asian Catholicism is to the Catholic church today what Latin America was in the 1970s and 1980s, that is, the frontline of the most important theological question of the day. In Latin America, the debate was over liberation theology, and more broadly, the proper relationship between Christianity and politics. Today, it's over what theological sense to make of religious diversity, meaning whether or not we can say that God wills religious diversity, and if God does will it, what does that do to Christianity's missionary imperative? In Asia, the social reality of Christianity as a tiny minority surrounded by millennia-old religious traditions such as Hinduism and Buddhism makes this an urgent, and inescapable, theological challenge. Virtually all the major cases and documents that have come through the Congregation for the Doctrine of the Faith in the last decade and a half, from Tissa Balasuriya to Jacques Dupuis to Dominus Iesus to Roger Haight, have pivoted on these fundamental questions. In the years to come, we can expect the question of Christian teaching about other religions to increasingly occupy the center of the research agenda in Catholic theology.

Traditional Sexual Morality: Catholics in the developing world tend to hold traditional views on matters of the family and sexual morality -- homosexuality, gender, and so on. As the South comes of age, the Catholic church will be proportionately less likely to tolerate liberal positions on these questions. For a point of comparison, consider the debate within the Anglican Communion after the consecration of an openly gay bishop in the United States. Anglicans worldwide number 76 million, but that includes 26 million in the Church of England, only 1.2 million of whom are regular communicants. Meanwhile, there are 17.5 million Anglicans in Nigeria and 8 million in Uganda, and in both places the vast majority is active. More than half the global membership of the Anglican Communion is today non-Western. Episcopalians in the States are only 2.4 million. The African bishops have declared that they are not in "full communion" with the Episcopalians, and some predict a formal schism.

Consider this comment, made just two weeks at a Sant'Egidio conference in Lyon, France, by Bishop Sunday Mbang, chairperson of the World Methodist Council: "I and many African Christians are always at a loss to comprehend the whole issue of human sexuality. What really informed the idea of same-sex marriage among Christians? What is the authority for this rather depraved new way of life? Then there is the issue of this same people, who have voluntarily excluded themselves from procreation, a gift given to all men and women by God, adopting other people's children. What moral right have they to do so? Why should people who do not desire to have children go after other people's children?"

Some suggest that as Africa develops economically, more relativized secular attitudes on sexual morality will take hold there as they have in much of the West. Archbishop John Onaiyekan of Abuja, Nigeria, told me some time ago that he finds this a patronizing Western conceit, as if to say, "Once the Africans get out of their huts and get some education, they'll think like us." He predicts that if anything, as Africa's self-confidence and development levels grow, it will become bolder about asserting its moral vision on the global stage.

Islam: Western Catholics, with a few well known exceptions, tend to emphasize dialogue and welcome with respect to Islam. Many Catholic bishops in the South, especially Africa, take a harder line, insisting that the church must stand up for itself in situations of conflict, especially in states where Islam is in the majority and seeks the application of Islamic law. This is likely to press the Catholic church towards a more cautious stance with respect to Islam, especially around issues of reciprocity -- that is, the obligation of Islamic states and regions to reciprocate the religious freedom and the protection of law offered to Islamic minorities in the West. Phenomena such as the $65 million Mosque in Rome, the largest in Europe, while the one million Christians in Saudi Arabia cannot legally import Bibles, will be less likely to pass under silence within church circles. We saw movement in that direction during Pope Benedict XVI's meeting with Muslims in Cologne, Germany, during World Youth Day, where he stated bluntly that a country that does not respect religious freedom is not worthy of the name "civilization," effectively suggesting that Muslim nations under shariah are not fully civilized. The rise of the South will increasingly push this sort of reflection about the relationship with Islam to the top of the church's agenda.

Summary
These realities already are at work shaping the contours of Roman Catholicism. In many ways, they promise exciting times, as fresh voices are heard in Catholic debate and new energy pushes the church forward in theological exploration, in social engagement, and in spiritual expression. It's analogous in some ways to the early Christians encountering the Greco-Roman world, or the Christianity of the late Roman Empire adjusting itself to the rise of the Barbarian tribes, or the impact on Christian consciousness of the discovery of the so-called "New World" in the 15th and 16th centuries. We are living through another of those geological transitions in church history where the plates are realigned, giving rise to new ecclesial topography.


At the same time, there's one dimension to this transition which needs to be faced honestly. Westerners, and perhaps Americans most of all, will have to face the simple fact that in this globalized church, their issues and concerns will, more and more, not set the agenda.

One kind of American Catholic, for example, might propose a different set of priorities for the church of the future, especially in the wake of the sexual abuse crisis: greater accountability for bishops, empowerment of laity, democratic and transparent procedures of administration, and a review of some questions of sexual morality. This should not be read to suggest that only Americans are concerned with these matters, or that all Americans are, but rather that Americans are proportionately more likely to rate these as top priorities than Catholics in some other parts of the world.

Without drawing conclusions on the merits, the plain truth is that most of these points are unlikely to be driving issues for the global church of the 21st century. In my experience, they do not come up much when you ask Africa, Asian and Latin America leaders about the key challenges facing the church. This does not mean Catholics from the South always oppose these things; in fact, Asian bishops, to take one example, are known for their relatively democratic and transparent style, and often think Rome could do with a little more of it. In general, however, they don't spend a great deal of time thinking in these terms.

Understanding how the rest of the Catholic world sees things is critical to effective communication. To give a concrete example, I recall vividly in April 2002, when John Paul II summoned the American cardinals to Rome, how astonished American reporters who followed them were to discover that from the point of view of many in the Vatican, the big religion story that spring was not the American sex abuse crisis, but the Israeli/Palestinian standoff at the Basilica of the Nativity in Bethlehem. (It was a discovery all by itself that the sex abuse story was not on the front pages of Italian papers). There was a sort of crash-course that went on over those 48 hours; Vatican officials finally grasped the pressure-cooker media environment the American bishops had been dealing with, and at least some reporters got a window into what the American bishops were up against.

The bottom line is that in a globalized church, America's sense of what's important, which issues need immediate engagement and which can wait, what the pope ought to be thinking about when he gets out of bed in the morning, will increasingly yield pride of place.

This reality will pose a challenge to the "catholicity" of some American Catholics. How willing are we to see ourselves as part of a worldwide family of faith, even if things don't go the way we believe they should? To what extent can we accept that Roman Catholicism is a maddeningly complex welter of different, and at times competing, cultures, theological schools, political agenda and private instincts, the interplay among which always involves compromise, disappointment, and frustration? Can we bring ourselves to accept that the church before our eyes will probably never be the church of our dreams, and perhaps that's for the best, since our own dreams are always more limited than those of the entire communion spread across space and through time?

These are complicated, difficult questions, and thank God I'm not paid to have answers to them. I look forward to discussing them with you."

domingo, 11 de setembro de 2005

Diálogo das religiões

Depois de Fr. Bento Domingues ter defendido hoje, no congresso "Deus no séc. XXI - o futuro do cristianismo", em Valadares (V. N. Gaia) um concílio das religiões, a realizar no horizonte de dez anos, o teólogo espanhol Juan Jose Tamayo sugere hoje, no diário El País, que o Diálogo de Civilizações, uma ideia apresentada no ano passado à Assembleia Geral das Nações Unidas pelo chefe do Governo espanhol, não pode esquecer o Diálogo das Religiões. Eis a justificação avançada:

"1. Las religiones constituyen el núcleo duro de las culturas y de las civilizaciones, y con frecuencia son las más resistentes al diálogo. Dentro de ellas han nacido y se han desarrollado los distintos fundamentalismos, que se declaran en guerra contra la modernidad, la secularización, la laicidad y el pluralismo religioso y cultural, al tiempo que se convierten en una grave amenaza para la convivencia cívica. La historia demuestra que las religiones en su mayoría se han sentido más cómodas en regímenes dictatoriales, a los que han legitimado de distintas formas, que en Estados laicos, cuyo derrocamiento han apoyado no pocas veces. La organización interna de las religiones no se caracteriza por los hábitos democráticos ni por el reconocimiento de los derechos humanos. Todo lo contrario: casi todas se estructuran de manera jerárquico-piramidal y se configuran como verdaderas "patriarquías".
Se ha acusado a las religiones, y creo que con razón, de fomentar actitudes violentas entre sus seguidores, convertidos con frecuencia en "cruzados", e incluso de haber sido fuentes de violencia. Para ello no hay más que acudir a sus textos sagrados. La Biblia hebrea, afirma Norbert Lohfink, es uno de los libros más llenos de sangre de la literatura mundial. Hasta mil son los textos que se refieren a la ira de Yahvé que se enciende y castiga con la muerte. En la Biblia cristiana, observa el mismo autor, el acontecimiento central es la monstruosa acción sangrienta del asesinato de Jesús de Nazaret, donde aparece también la imagen de un Dios sanguinario, al menos de manera indirecta, en la interpretación que algunos textos ofrecen de la muerte de Cristo. Muchas imágenes del Corán sobre Allah no son menos violentas que las de la Biblia judía y la cristiana. El Allah de Muhammad, como el Yahvé de los profetas, se muestra implacable con los que no creen en él. Las religiones se han manifestado también contra la libertad religiosa, hasta imponer la pena de muerte a los apóstatas, en clara contradicción con el Dios de la vida en quien dicen creer, y a favor de la discriminación de los seres humanos en función de sus creencias.
Las tradiciones religiosas que incitan a la violencia o la justifican, y las que discriminan a las mujeres y a los no creyentes no pueden imponerse como normativas a sus seguidores, sino que deben ser excluidas de las prácticas de las religiones, así como del imaginario colectivo de la humanidad. Ello exige llevar a cabo una interpretación de los textos sagrados desde la perspectiva de los derechos humanos.

2. Pero las religiones tienen su polo positivo. Son uno de los caudales culturales más preciados de la humanidad y una fuente inagotable de sabiduría. En ellas se encuentran algunas de las grandes preguntas antropológicas y cósmicas que el ser humano se ha planteado desde los orígenes de la humanidad, preguntas sobre el sentido o sinsentido de la vida, sobre el origen y el futuro del universo, y otros tantos intentos de respuesta, que han contribuido al desarrollo del pensamiento en sus diferentes modalidades: mítico, filosófico, científico, simbólico, etcétera. El espíritu religioso, decía Ernst Bloch, es algo más que ideología y alienación; es la manifestación más intensa y radical de la esperanza: "Donde hay esperanza, hay religión". Lo que define a las religiones es la relación directa, personal y gratuita con la divinidad o con las divinidades y la solidaridad con el prójimo. Ellas cuentan con importantes tradiciones pacificadoras y con personalidades comprometidas en la lucha no violenta por la paz y los derechos humanos: Buda, Confucio, Jesús de Nazaret, Francisco de Asís, Gandhi, Luther King, Dalai Lama, Shirim Ebadí, Ellacuría, etcétera.

3. El choque de civilizaciones y la guerra de religiones no pueden convertirse en leyes de la historia. Son, más bien, una construcción ideológica del Imperio para mantener el poder sobre la humanidad y, si nos descuidamos, sobre las conciencias de todos los ciudadanos. El Imperio considera al Dios judeo-cristiano como aliado suyo y al cristianismo como su religión, mientras que califica al islam como la civilización menos tolerante de las religiones monoteístas. La alternativa no puede ser otra que el diálogo entre religiones, pues "sin diálogo, el ser humano se asfixia y las religiones se anquilosan" (Raimon Panikkar). Y ello por varias razones. La primera procede de la historia de las religiones, que muestra la pluralidad de manifestaciones de lo sagrado, de lo divino y del misterio. La segunda emana de la filosofía, que muestra el carácter dialógico del conocimiento y de la razón: ésta es comunicativa, no autista. La tercera tiene su base en el enfoque intercultural: ninguna cultura ni religión poseen la verdad plena y en exclusiva; hay que buscarla juntamente. El diálogo interreligioso, en cuarto lugar, constituye un imperativo ético para la supervivencia de la humanidad, la paz en el mundo y la lucha contra la pobreza. En torno a 5.000 millones de seres humanos están vinculados a alguna tradición religiosa y espiritual; si se ponen en pie de guerra, el mundo se convertiría en un coloso en llamas, pero si se comprometen con la paz y la justicia, la humanidad será más justa y pacífica. Por eso, la Alianza de Civilizaciones, el Diálogo Interreligioso y la Alianza contra la Pobreza son propuestas complementarias".
Ser Pessoa

"Ser pessoa é ter curiosidade, é reagir às coisas, é ter uma posição perante as situações, é precisamente não renunciar".

Lúcia Sigalho, actriz e encenadora
Entrevista a Maria Inês de Almeida, in Pública, 11.9.2005