domingo, 12 de fevereiro de 2006

Dios se siente solo
SAMIR GHARBI - 12/02/2006
JEUNE AFRIQUE L´INTELLIGENT, París, 11 / II / 2006
La Vanguardia

Según dos sondeos realizados en 65 países por el acreditado Instituto Gallup Internacional, el número de personas que afirman estar vinculados a una religión, sea cual sea, o afirman creer en cualquier Dios no cesa de disminuir: eran el 87% en el 2000, y sólo un 66% en el 2005. En todas partes, salvo en África, la práctica religiosa ha retrocedido: menos de un 21% en cinco años. Más de 50.000 personas han sido encuestadas. Según Gallup, son representativas de la opinión de 1.300 millones de habitantes. Pero el instituto no da ninguna explicación que pruebe el fenómeno y se limita a avanzar que el cambio de milenio ha suscitado un efímero empujón de fervor religioso... La regresión es casi general. El número de los que se vinculan a una religión ha pasado del 88% al 60% en Europa Occidental; del 84% al 65% en Europa del Este; del 77% al 50% en Asia-Pacífico; del 91% al 71% en América del Norte, y del 96% al 82% en Sudamérica. Sólo en África la situación prácticamente no ha evolucionado. Este continente sigue siendo el más religioso, con una tasa de creyentes del 91%, contra el 1% de ateos y el 8% sin religión. En Asia, que, desde este punto de vista, cierra la marcha, las cifras son respectivamente de 50%, de creyentes, 12% de ateos y 38% sin religión. Los resultados por países colocan a Ghana en primer lugar mundial por el número de creyentes (96%), seguido de otro país africano, Nigeria (94%). El jefe de filas de los ateos es Hong Kong (54%). Y los de sin religión, Tailandia (65%) ante Japón (59%). El sondeo de 2005 hace aparecer una relación de causa efecto entre el hecho religioso y la situación socioeconómica de la gente: a más nivel de educación, menos fenómeno religioso. Igualmente, el porcentaje de los creyentes baja a medida que los ingresos de un país aumentan... El único consuelo para los prosélitos de toda índole es que el envejecimiento se acompaña con una progresiva vuelta a Dios.

sexta-feira, 10 de fevereiro de 2006

Signis: Declaração sobre a controvérsia acerca das caricaturas de Maomé

SIGNIS (World Catholic Association for Communication)
Brussels, February 10th 2006

As a worldwide association of Catholic media professionals we join with all those who have strongly criticised the decision to publish the cartoons depicting the Prophet Muhammad which were published recently in the Danish newspaper, Jyllands Posten.
We wish, however, also to reiterate our unswerving commitment to the principles of freedom of speech and expression. Freedom of speech is a fundamental human right and the basis of free and democratic societies.
Freedom of speech, of course, is a responsibility as well as a right and in this instance the publication of the cartoons was deeply irresponsible. The cartoons were nothing more than stereotypical smears which were neither insightful nor effective.
But the provocation of the cartoons does not justify the violence and fanaticism of some of those who have protested against them. We support those Muslims who have condemned the violence and urged the protestors to rely solely on peaceful means. Furthermore, we condemn all forms of incitement to hatred on the grounds of religion, race or other characteristics. The antidote to extremism is dialogue and understanding between communities, whether religious or secular.
At our recent World Congress in Lyon we committed ourselves to joining with all those who are contributing to a Culture of Peace through the media. We reiterate that commitment and pledge ourselves anew to communicate through the media in ways that contribute to peace, build inter-religious and intercultural dialogue and foster democratic debate based on mutual respect and tolerance.
Marc Aellen, Secretary General
Augustine Loorthusamy, President

quarta-feira, 8 de fevereiro de 2006

Cartoons sobre Maomé

O que mais me tem impressionado, no debate suscitado pela publicação das caricaturas de Maomé, é a afirmação de que a consideração da sensibilidade do outro, no exercício da liberdade de expressão, constitui uma fraqueza e uma ameaça a essa liberdade.
Sâo condenáveis as violências várias que a este propósito, os sectores radicais islâmicos desencadearam em diversas partes do mundo árabe, como são condenáveis os aproveitamentos do caso das caricaturas para outras "guerras". Mas, ao mesmo tempo, também não pode ser aceitável uma concepção da liberdade erigida em princípio supremo, sem cuidar dos efeitos do seu exercício, sem cuidar da existência de outras formas de ver o mundo e a vida. A existência individual e colectiva decorre de uma procura de equilíbrio entre vários valores fundadores dessa mesma existência, e não da sobreposição de um deles sobre todos os outros.
Custou ver, no debate de há dias do programa Prós e Contras, o especialista de relações internacionais Vasco Rato dizer com toda a clareza que, se para exercer a liberdade de expresão, tivesse de se preocupar com o que outros pensam ou sentem, a consequência seria ficar mudo e quedo, isto é, seria a anulação da liberdade.

sábado, 28 de janeiro de 2006

Jesuíta Juan Masiá destituído da cátedra da Universidade de Comillas

Uma informação da revsita espanhola "Vida Nueva" que não vi referenciada nos media portugueses:

"Vida Nueva, Nº 504, 28/01/06.- Las presiones ejercidas por una parte de la jerarquía eclesiástica estarían detrás del cese del jesuita Juan Masiá Clavel como director de la Cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid la pasada semana.
La destitución le fue notificada por el rector, José Ramón Busto Saiz, tras mantener conversaciones con el propio Masiá y con el Provincial de Castilla y Vice Gran Canciller de la universidad jesuita, según ha sabido ?Vida Nueva?.
El jesuita murciano, que este mes de marzo cumplirá 65 años, también dejará completamente de desarrollar su labor docente en Comillas al finalizar el presente curso académico. Su sustituto al frente de la Cátedra podría darse a conocer el 15 de febrero.
Juan Masiá, que ocupaba la dirección desde febrero de 2004, rechazó la posibilidad planteada por sus superiores de flexibilizar sus opiniones, orales y escritas, sobre cuestiones bioéticas y de renunciar a divulgarlas a través de los medios de comunicación, lo que ha precipitado su cese.
Aunque las presiones a la Compañía de Jesús a propósito de los escritos de Masiá se remontan a hace más de un año, habrían arreciado tras la reciente publicación del libro Tertulias de Bioética (ver Vida Nueva, nº (ver Vida Nueva, nº 2.500, p. 44), en donde aborda, con un tono coloquial y desenfadado, las consecuencias bioéticas que para la vida y la sexualidad se derivan de la evolución social y de la fe.
Previendo la polémica que este escrito podría suscitar, el religioso hacía constar en esas páginas que ?por fidelidad a la Iglesia, por sentirnos Iglesia y sentirnos en la Iglesia, nos vemos obligados, no sólo a sentir con la Iglesia sino, en algunas ocasiones, a disentir en la Iglesia, a disentir razonable y responsablemente dentro de la Iglesia?.
La Cátedra de Bioética, creada en 1987, y de la que fue buque insignia hasta su muerte el también jesuita Javier Gafo, tiene, entre sus principales objetivos, ?contribuir a iluminar los dilemas morales suscitados por los espectaculares avances de las ciencias biomédicas?.
José Lorenzo "

O Blogue de Eclesalia, que divulga esta informação, transcreve igualmente a última lição do Prof. Masiá:

?CAMINAR, TENDER PUENTES Y VIVIR EN LA FRONTERA?
Lección final, antes de la jubilación

JUAN MASIÁ CLAVEL, jesuita; profesor propio ordinario de Antropología filosófica en la Facultad de Ciencias humanas y sociales, y de Teología Moral en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Comillas; Director de la Cátedra de Bioética de la misma Universidad.
MADRID.

ECLESALIA, 27/01/06.- Con la brevedad aconsejable para estas ocasiones, elijo los tres textos bíblicos siguientes:
- Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan (Lc 24, 35).
- Según el Camino, que ellos llaman secta, doy culto al Dios de mis padres (Hechos 24, 14).
- Y he aquí que \nyo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28,
- Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28, 20).
El primer texto está tomado del camino de Emaús. Invita a encontrar a Jesús en el camino, en el pan y en la palabra; es decir, en la vida cotidiana, el compartir fraternal y el repartir justo, y en la comunicación alegre y esperanzadora de su Buena Noticia.
En el segundo texto, Pablo opta por el Camino y rechaza las estrecheces del grupo exclusivista (?secta?) y de la institución inmovilista (?ellos?).
En el tercer texto convergen los diversos lenguajes sobre la presencia del Crucificado Vivo para siempre. A la pregunta ?¿Dónde está?? se responde de cinco maneras:
A) Está arriba: es el lenguaje de la Ascensión en clave apocalíptica de victoria. (Lc 24, 51)
B) Está a la derecha del Dios Padre/Madre: es el lenguaje escatológico recapitulación definitiva. (cgf. Heb 10, 12-13).
C) Está delante: es el lenguaje de la praxis y la cotidianidad. (Mc 16, 15).
D) Está en todo: es el lenguaje místico-cósmico. (Ef 4, 10; Jn 20, 17).
E) Está al lado: es el lenguaje de la comunidad en misión ad extra para tender puentes y vivir en la frontera. En este lenguaje se concentran los otros cuatro, es paradigma para pensar la iglesia, la comunidad y la misión. (Mt 28, 20).
La comunidad que camina, practicando el mensaje de Emaús, confronta tres tentaciones:
A) Reducirse a ser una institución y vivir para mantener la institución.
B) Convertirse, en el extremo opuesto, en secta, rechazando lo de fuera con exclusivismo e idolatrando a fundadores con culto a la personalidad.
C) Mantener un equilibrio diplomático entre ambos extremos, mediante el recurso a dobles estándares o dobles vidas, callar lo que se piensa y silenciar a quien se atreva a destapar el fraude.
Estas tres tentaciones se superan mediante la ?cuarta vía?, mostrada en el citado texto de los Hechos: el Camino, la conversión, cambio y reforma continuos, la renuncia a instalarse en instituciones o encerrarse en sectas y el ánimo para conjugar mística y política, reconciliación y profecía.
Ignacio de Loyola captó esto muy bien. Quienes hemos heredado su pedagogía espiritual a través de los Ejercicios espirituales sentimos la vocación para vivir caminando, tendiendo puentes y haciendo equilibrios en la frontera. A veces habrá que hacer equilibrios de cuerda floja para estar en la frontera: entre la investigación y la divulgación, entre la investigación y la educación, entre estar presente en los medios y no dejarse manipular por ellos, entre la pastoral y la labor en tierras de marginación, entre la espiritualidad y la moral, entre Oriente y Occidente, entre Roma y Jerusalén, entre ciencias y creencias, entre la fidelidad y la creatividad, entre la pastoral ad intra, y la misión ad extra.
Para vivir con optimismo y alegría bailando en la cuerda floja nos anima la esperanza, ?segura y sólida ancla del alma? (Heb. 6, 19). (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
En Madrid, en la Cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia Comillas, a 18 de enero, del 2006.

quarta-feira, 25 de janeiro de 2006

Olhar para as implicações

Manuela Silva, presidente da Comissão Nacional Justiça e Paz (CNJP), defende que é indispensável olhar para as implicações práticas da leitura da primeira encíclica de Bento XVI, que se mostra ?muito exigente?.?Na linha da tradição das primeiras comunidades, o Papa afirma que não é tolerável que continue a haver, nas nossas comunidades, pessoas a quem falta o indispensável para uma vida digna?, afirma à Agência Ecclesia. Se esta afirmação fosse levada às últimas consequências, precisa, ?isso implicaria um novo dinamismo nas comunidades cristãs, quer na sua organização, quer na busca de soluções mais justas para a sociedade humana?.Para esta responsável, é ?extremamente positivo e encorajador? que o Papa tenha escolhido um tema tão central como a ?revelação de Deus que é amor? para a sua primeira encíclica.?Este documento vem abrir caminho a uma reflexão, por parte das comunidades cristãs?, assinala. Após uma reflexão ?do tipo filosófico e antropológico? a respeito do amor, Bento XVI apresenta um convite a todas as comunidades cristãs a ?serem mais sensíveis às necessidades da justiça e da paz?.Por explorar, segundo Manuela Silva, ficaram os desafios levantados pelo processo de globalização que a sociedade moderna vive. ?O Papa optou por concentrar-se naquilo que chama de respostas de caridade das comunidades cristãs e, nesse sentido, ficou aquém de outras posições já assumidas pelos seus predecessores, que indicavam um conceito alargado de caridade, estendido até à transformação das estruturas económicas e sociais?, conclui.

domingo, 15 de janeiro de 2006

Cristianismo e dignidade
Anselmo Borges
in Diário de Notícias, 15.1.2006

(...) Agora, tudo isso [Natal] é passado. Regressou o quotidiano, prosaico, baço, exaltante. Já à distância, talvez possamos ir ao que é mais essencial daquela festa mágica, que nos mimou a infância e que alguns dizem que devia ser todos os dias - o Natal.
Mesmo que muitos já se não lembrem disso, o que é facto é que o Natal se refere ao nascimento de Jesus Cristo, figura determinante da história universal. Quer se seja crente quer não, é preciso reconhecer que a ideia de pessoa enquanto dignidade intangível e sujeito de direitos invioláveis, porque divinos, se impôs por causa dos debates à volta da tentativa de compreensão do mistério de Cristo.
Embora, historicamente, os Direitos Humanos tenham tido de abrir caminho contra a Igreja oficial, há quem lembre, não sem razão, que eles têm na sua raiz também a mensagem bíblica, não sendo por acaso que "nasceram" em sociedades marcadas pelo cristianismo.
Pensadores da estatura de Hegel, Ernst Bloch e Jürgen Habermas reconheceram que foi pela fé no Deus feito homem em Jesus Cristo que se explicitou no mundo a consciência da dignidade infinita de ser homem.
Hegel afirmou expressamente que na religião cristã está o princípio de que "o homem tem valor absolutamente infinito".
E. Bloch, o ateu religioso, repetia que foi pelo cristianismo que veio ao mundo a consciência explícita do valor infinito de ser homem, de tal modo que nenhum ser humano pode ser tratado como "gado".
Mais recentemente, J. Habermas, agnóstico e um dos maiores filósofos vivos, escreveu que a democracia se não entende sem a compreensão judaico-cristã da igualdade radical de todos os homens, por causa da "igualdade de cada indivíduo perante Deus". O núcleo da mensagem de Jesus é este todo o ser humano tem uma dignidade que não pode ser violada, porque o seu fundamento é Deus.
O Deus que Jesus anuncia é aquele cuja causa é a causa do homem e a sua plena realização. Por isso, os Evangelhos proclamam que, logo no nascimento de Jesus, esta mensagem foi anunciada a todos os homens de boa vontade, a começar pelos mais pobres e fracos, concretamente pelos pastores, malvistos porque "impuros" e se encontravam à margem da prática da religião.
Mas esta boa nova é para todos, portanto, para lá do chamado povo eleito ela abrange os pagãos.
É inútil procurar possíveis acontecimentos astronómicos em ordem a esclarecer a estrela dos reis magos, que surge no Oriente, como não tem sentido investigar quantos eram e donde vinham.
De facto, aqui utiliza-se linguagem simbólica para transmitir o essencial do Evangelho Deus manifestou-se como favorável a todos os homens e está do seu lado, também dos pagãos, e sobretudo dos mais fracos, marginalizados e abandonados. Foi no quadro da influência cristã que Immanuel Kant apresentou como núcleo da moral o respeito para com a humanidade "Trata a humanidade na tua pessoa e na pessoa de todos os outros sempre como fim, nunca como simples meio."As coisas são meios e, por isso, compram-se e vendem-se e têm um preço. O homem, porém, não tem preço, porque é fim e não meio. Ele tem dignidade.Aí está a razão por que é discutível que Portugal seja um país católico.
De facto, a maioria da população declara-se católica nas estatísticas. Ora, talvez seja católica, mas cristã não é com certeza. Se o fosse, não haveria dois milhões de pobres e 200 mil pessoas que lutam com a fome.
Por outro lado, uma sociedade equilibrada e justa caminha para um tipo de figura que se aproxima da do ovo: a parte do meio é vasta e as pontas (os ricos e os pobres) são arredondadas. Entre nós, porém, cava-se cada vez mais fundo o abismo entre os muito ricos e os pobres e muito pobres: a ponta da pirâmide aguça-se e a base é cada vez mais ampla".

quarta-feira, 4 de janeiro de 2006

Fazer férias de si próprio

"Detesto a mania pós-moderna das viagens e gente que não pode estar quieta. A meu ver, esta moda que tantos pensam ser sinal de sofisticação só revela almas inquietas, que não se suportam a si mesmas e mudam constantemente de sítio no desespero de fazerem férias de si próprias, que é afinal aquilo que sem saber procuram".

Luís Fernandes, in Público, 4.1.2006

terça-feira, 3 de janeiro de 2006

Casiano Florestán e Lorenzo Gomis

Acabo de saber da morte do teólogo Casiano Florestán. O seu amigo Juan Tamayo inicia assim um longo depoimento em que recorda a figura de Florestán:
"Al amanecer del 1 de enero de hoy fallecía en Pamplona mi entrañable amigo Casiano Floristán, que había nacido en Arguedas (Navarra) el 4 de noviembre de 1926. Ha sido una de las personalidades más relevantes del panorama teológico español de la segunda mitad del siglo XX. (...)". (Continuar a ler AQUI)
Outra figura que marcou o catolicismo aberto e interventivo, em Barcelona, que faleceu igualmente, mas no último dia de 2005, foi Lorenzo Gomis. Era conhecido sobretudo pela sua actividade como jornalista, como professor e investigador de jornalismo e como poeta. Mas foi igualmente o fundador, com sua mulher, da revista El Ciervo, fundada em 1951, perseguida pelo franquismo, e que ainda se publica.

quarta-feira, 28 de dezembro de 2005

Três figuras luminosas

No diário "Le Monde", Henri Tincq escreve sobre L'héritage de trois témoins du christianisme. Três figuras maiores que se foram em 2005, deixndo um testemunho luminoso. Alguns excertos:

"L'année 2005 gardera le souvenir de la disparition de trois figures exceptionnelles ? Jean Paul II, le Frère Roger, Paul Ricoeur ? que la foi et la date de la mort ont réunis. Leur vie fut un chemin, long et exemplaire pour les hommes d'aujourd'hui dans chacun des trois ordres de la vie chrétienne : le magistère, la contemplation, la philosophie. "Laissez-moi aller vers la maison du Père", a murmuré Karol Wojtyla avant de s'éteindre, à près de 85 ans, le soir du 2 avril. Le Frère Roger, 90 ans, est mort le 16 août dans des conditions dramatiques, poignardé à l'heure de l'office par une démente. Quand au grand philosophe protestant Paul Ricoeur, à 92 ans, il s'est éteint le 20 mai dans la paix de l'âge. Ces trois hommes ont eu en commun, outre leur foi et leur notoriété mondiale, d'avoir été d'authentiques hommes de Dieu et de leur temps. (...)
"Des hommes comme Jean Paul II, le Frère Roger ou Paul Ricoeur furent à la fois des signes de contradiction et d'unité. Le premier a suscité autant de controverses par son intransigeance morale et politique que de fascination par son intériorité, son goût de la rencontre et des foules. Avant d'imposer Taizé comme lieu de la réconciliation, le Frère Roger suscita aussi la haine, à une époque où protestants, catholiques et orthodoxes continuaient de s'ignorer, voire de se détester. Ses obsèques ont été célébrées sous le signe du pardon : pardon pour la meurtrière, pardon pour les confessions divisées, pardon pour les jeunes désorientés. De ce pardon dont le philosophe Paul Ricoeur faisait aussi, dans La Mémoire, l'Histoire, l'Oubli (Seuil, 2000), la clé de toute vie en communauté.(...)
"L'héritage de ces trois défunts a toute sa place dans le débat sur la "déliaison" sociale ou ce que Paul Ricoeur appelait la difficulté à vivre l'"altérité". L'écart se creuse, constate Marcel Gauchet, entre l'époque où "être soi" signifiait échapper à son individualité pour tendre vers un idéal collectif et aujourd'hui, où, à l'inverse, "être soi", c'est revendiquer sa différence sociale, ethnique, cultuelle, sexuelle et exiger qu'elle soit protégée par la loi. Sur des matières qui touchent à la solidarité, à la citoyenneté, à la famille, à la santé, à l'éthique, l'Eglise peine à se faire entendre. N'aurait-elle plus rien à dire ou est-elle condamnée, par son affaiblissement, à adopter un profil de plus en plus bas ? (...)".

sexta-feira, 9 de dezembro de 2005

Laicidade e liberdade religiosa
Esther Mucznik
Público, 9.12.2005

Sobre a polémica em torno da retirada de crucifixos em algumas escolas:

"(...) eu diria que o "combate" de uma associação como a Associação República e Laicidade - que denunciou a existência de crucifixos em determinadas escolas - não é o mesmo do das confissões não católicas, que na sua maioria não se revêem no "militantismo" laico que se dedica a esquadrinhar o país à caça de símbolos católicos para os erradicar do espaço público.Gostaria de dizer com toda a clareza que, de uma forma geral, não sou favorável à proliferação desses ou de outros símbolos religiosos nos edifícios públicos. Liberdade religiosa e liberdade de manifestação religiosa nem sempre coincidem e há momentos em que determinadas manifestações religiosas podem colidir com a liberdade religiosa alheia. Mas não faço disto uma questão principal e decisiva e acredito que, mais do que a legislação, é o bom senso que deve prevalecer, equilibrando sem dramas as regras decorrentes do estatuto de Estado não confessional, por um lado, o costume e as tradições, por outro. Se o consenso de pais e alunos de uma determinada escola for no sentido de porem o crucifixo, sinceramente não vejo qualquer problema. E não vejo qualquer problema porque, contrariamente à postura dos "laicistas", acredito que a liberdade religiosa não tem um conteúdo essencialmente negativo, mas sim positivo: possibilidade de expressão, de associação, de ensino, de visibilidade, de diálogo e reconhecimento público e institucional. Estas sim, são de facto questões decisivas, não negociáveis, da liberdade religiosa, e que não se obtêm através da erradicação da religião majoritária. Esta é uma visão negativa da liberdade religiosa que entretém a ilusão de que a liberdade de uns se faz à custa da liberdade dos outros. A história da humanidade já mostrou sobejamente as consequências trágicas dessa visão que no limite é uma visão revanchista e totalitária.Na raiz da argumentação "laicista" estão dois erros de base: o primeiro é o que identifica a laicidade com a não confessionalidade do Estado; o segundo é o que considera que a não confessionalidade do Estado é condição indispensável da liberdade religiosa. Com efeito, a laicidade, ou melhor, a laicização - palavra que traduz melhor a ideia de um processo em movimento -, é uma marca comum a todas as sociedades democráticas: significa a autonomização da sociedade em relação à religião, processo através do qual a religião deixa de estruturar a organização social e legal. As diferentes instituições religiosas podem fazer campanha em defesa dos seus valores e ideias, mas não têm força legal para os impor. (...)
Outra ideia generalizada é que a autonomia da religião em relação ao Estado obriga a banir Deus do espaço público. A América é a ilustração mais evidente da negação desta ideia: dotada de um sistema de clara separação entre o Estado e a Igreja, a religião tem no entanto uma forte presença não só na sociedade, mas nos próprios actos públicos. De maneira diferente, a Alemanha é outro exemplo disso: ainda muito recentemente, ao nomear formalmente Angela Merkel chanceler, o Presidente da República desejou-lhe "muito êxito, muita força e a bênção de Deus", tendo Merkel respondido com a fórmula prevista na Constituição "Assim Deus me ajude." Em Portugal, isto seria considerado uma ofensa à laicidade e uma "beatice". Podemos entender esta perspectiva do ponto de vista histórico, mas, em minha opinião, isto revela uma visão errada da laicidade, entendida não como a condição de liberdade religiosa, mas como a condição da erradicação da religião. É que apesar das juras em contrário, esta continua a ser encarada por muitos como "o ópio do povo".

quarta-feira, 7 de dezembro de 2005

"God isn't big enough for some people"
Umberto Eco
Daily Telegraph, 27/11/2005

God isn't big enough for some people:
"(...) Human beings are religious animals. It is psychologically very hard to go through life without the justification, and the hope, provided by religion. You can see this in the positivist scientists of the 19th century.
They insisted that they were describing the universe in rigorously materialistic terms - yet at night they attended seances and tried to summon up the spirits of the dead. Even today, I frequently meet scientists who, outside their own narrow discipline, are superstitious - to such an extent that it sometimes seems to me that to be a rigorous unbeliever today, you have to be a philosopher. Or perhaps a priest.
And we need to justify our lives to ourselves and to other people. Money is an instrument. It is not a value - but we need values as well as instruments, ends as well as means. The great problem faced by human beings is finding a way to accept the fact that each of us will die.
Money can do a lot of things - but it cannot help reconcile you to your own death. It can sometimes help you postpone your own death: a man who can spend a million pounds on personal physicians will usually live longer than someone who cannot. But he can't make himself live much longer than the average life-span of affluent people in the developed world.
And if you believe in money alone, then sooner or later, you discover money's great limitation: it is unable to justify the fact that you are a mortal animal. Indeed, the more you try escape that fact, the more you are forced to realise that your possessions can't make sense of your death.
It is the role of religion to provide that justification. Religions are systems of belief that enable human beings to justify their existence and which reconcile us to death. We in Europe have faced a fading of organised religion in recent years. Faith in the Christian churches has been declining.
The ideologies such as communism that promised to supplant religion have failed in spectacular and very public fashion. So we're all still looking for something that will reconcile each of us to the inevitability of our own death.
G K Chesterton is often credited with observing: "When a man ceases to believe in God, he doesn't believe in nothing. He believes in anything." Whoever said it - he was right. We are supposed to live in a sceptical age. In fact, we live in an age of outrageous credulity.
The "death of God", or at least the dying of the Christian God, has been accompanied by the birth of a plethora of new idols. They have multiplied like bacteria on the corpse of the Christian Church -- from strange pagan cults and sects to the silly, sub-Christian superstitions of The Da Vinci Code.
It is amazing how many people take that book literally, and think it is true. Admittedly, Dan Brown, its author, has created a legion of zealous followers who believe that Jesus wasn't crucified: he married Mary Magdalene, became the King of France, and started his own version of the order of Freemasons. Many of the people who now go to the Louvre are there only to look at the Mona Lisa, solely and simply because it is at the centre of Dan Brown's book.
The pianist Arthur Rubinstein was once asked if he believed in God. He said: "No. I don't believe in God. I believe in something greater." Our culture suffers from the same inflationary tendency. The existing religions just aren't big enough: we demand something more from God than the existing depictions in the Christian faith can provide. So we revert to the occult. The so-called occult sciences do not ever reveal any genuine secret: they only promise that there is something secret that explains and justifies everything. The great advantage of this is that it allows each person to fill up the empty secret "container" with his or her own fears and hopes.
As a child of the Enlightenment, and a believer in the Enlightenment values of truth, open inquiry, and freedom, I am depressed by that tendency. This is not just because of the association between the occult and fascism and Nazism - although that association was very strong. Himmler and many of Hitler's henchmen were devotees of the most infantile occult fantasies.
The same was true of some of the fascist gurus in Italy - Julius Evola is one example - who continue to fascinate the neo-fascists in my country. And today, if you browse the shelves of any bookshop specialising in the occult, you will find not only the usual tomes on the Templars, Rosicrucians, pseudo-Kabbalists, and of course The Da Vinci Code, but also anti-semitic tracts such as the Protocols of the Elders of Zion.
I was raised as a Catholic, and although I have abandoned the Church, this December, as usual, I will be putting together a Christmas crib for my grandson. We'll construct it together - as my father did with me when I was a boy. I have profound respect for the Christian traditions - which, as rituals for coping with death, still make more sense than their purely commercial alternatives.
I think I agree with Joyce's lapsed Catholic hero in A Portrait of the Artist as a Young Man: "What kind of liberation would that be to forsake an absurdity which is logical and coherent and to embrace one which is illogical and incoherent?" The religious celebration of Christmas is at least a clear and coherent absurdity. The commercial celebration is not even that."

domingo, 4 de dezembro de 2005

Para reflectir sobre a secularização

A propósito dos crucifixos nas escolas, levantou-se uma tempestade, com manifestos exageros dos laicistas e de alguns eclesiásticos (ou de leigos que são, frequentemente, mais papistas do que o papa).
Para reflectir sobre o que, nas sociedades ocidentais, está subjacente a este debate, vale a pena ler o livro "Sacred and Secular - Religion and Politics Worldwide", de Ronald Inglehart e Pippa Norris, publicado em 2004, e que acaba de receber o "Virginia Hodgkinson Research Prize". Encontra-se quase integralmente disponível online.
Destaco, da sinopse:
"Seminal thinkers of the nineteenth century -- Auguste Comte, Herbert Spencer, Emile Durkheim, Max Weber, Karl Marx, and Sigmund Freud -- all predicted that religion would gradually fade in importance and cease to be significant with the emergence of industrial society. The belief that religion was dying became the conventional wisdom in the social sciences during most of the twentieth century.
During the last decade, however, the secularization thesis has experienced the most sustained challenge in its long history. Critics point to multiple indicators of religious health and vitality today, from the continued popularity of churchgoing in the United States, to the emergence of New Age spirituality in Western Europe, the surge of fundamentalist movements and Islamic parties in the Muslim world, the evangelical revival sweeping through Latin America, and the widespread ethno-religious conflicts in international affairs.
The traditional secularization thesis needs updating. Religion has not disappeared and is unlikely to do so. Nevertheless, the concept of secularization captures an important part of what is going on. This book develops a theory of secularization and existential security, building on key elements of traditional sociological theories and revising others. This book demonstrates that: (1) The publics of virtually all advanced industrial societies have been moving toward more secular orientations during the past fifty years; but (2) The world as a whole now has more people with traditional religious views than ever before-- and they constitute a growing proportion of the world's population. Though these two propositions may seem contradictory, they are not. The fact that the first proposition is true, helps account for the second?because secularization has a surprisingly powerful negative impact on human fertility rates."

domingo, 20 de novembro de 2005

O que é o diálogo?

Do livro
A BRIDGE TO
BUDDHIST-CHRISTIAN DIALOGUE
, de Seiichi Yagi e Leonard Swidler:
"When we talk of dialogue today we mean an intellectual, spiritual encounter between two or more persons or groups that is different from what these encounters usually have been in the past. In the past they were confrontation, argument, debate, subjection, convert-making, or the like. In brief, each of us came to the encounter from a position of assumed superiority; we came not to learn but to teach-because we had the truth, and to the extent the others differed from us they were in error: Such, in large measure, has been the history of the past encounters between religions and ideologies1. That, however, is not what is meant today by dialogue. Rather, dialogue is an encounter between two or more persons or groups of differing views with the primary purpose of learning, not teaching. I come to dialogue with my partner not from a position of assumed superiority in the matter under discussion, but rather I come as one who hopes to learn from my partner, and change, reorder my life accordingly. Precisely here is the essential difference between dialogue and all other types of intellectual, spiritual encounters."

quarta-feira, 16 de novembro de 2005

"Nova evangelização: confissão de uma perplexidade"

Respigo de um texto do jurista e deputado do PSD Paulo C. Rangel um texto vindo a lume no Público de hoje, que começa por considerar
"Um dos grandes acontecimentos culturais dos últimos anos foi, sem dúvida, o Congresso Internacional para a Nova Evangelização, que a Igreja de Lis­boa acaba de acolher e organizar. Trata-se de um marco na nova atitude cul­­tural e pastoral da Igreja Católica portuguesa, só possível devido ao carisma de D. José Policarpo (...)".
E apresenta um dos seus motivos de perplexidade:
"A procissão - nomeadamente pela sua inumerável adesão - constitui uma afirmação inquestionável de presença da Igreja na cidade. Presença im­pres­sio­nan­te, devendo suscitar, como pacificamente parece ter suscitado, o res­­peito geral pela fé e pela cren­ça de cada um e pelo direito a manifestá-la no es­­paço público. Pre­sença que, sem considerandos de oportunidade pastoral e ambiente teológico, se­guramente se mostra útil. Útil, numa sociedade como a por­tu­guesa, onde uma larga maio­ria de cató­licos é relegada para um oprimente silenciamento mediático. Útil tam­­­­bém, por­que frequentes vezes se esquece e se esconde o respeito e a to­le­rân­­cia com que essa larga maio­ria assiste, quoti­dia­namente, à publicitação maciça de concepções e opiniões alternativas ou até contrárias às suas. Um sinal paradoxal, todavia. Paradoxal, porque a linguagem e a ordem sim­­­­bólica daquela manifestação religiosa - por mais ternura e afeição que pos­sa congraçar ­- parece aquém do ambiente e da oportunidade da "nova e­van­­ge­li­za­ção". Parece, aliás equivocamente, fazer convergir a dinâmica e o apelo mís­­­­tico de Fá­tima com uma conjuntura de crise e de incerteza generalizada. Pa­radoxal, porque a procissão evoca uma tradição mais rural do que urbana, releva mais duma pas­toral do passado do que do futuro e convoca mais uma "confirmação da fé" (ainda que uma fé plural e diferenciada) do que uma "reevangelização". Paradoxal, por­que a lin­gua­gem usada foi estritamente tradi­cio­nalista, pouco apta a despertar os ci­dadãos hoje dispersos, podendo ter tingido a visibilidade e a intencionalidade cardial do congresso. E de pouco valerá um paralelo, que já vi esboçado, com as experiências multitudinárias pro­ta­­go­­ni­za­das por João Paulo II. Estas, mesmo quando fiéis de­positárias de uma conservação da tradição - e é um assumido sobrevivente do chamado catolicismo "pro­gres­sista" que o escreve -, relevavam de uma in­ter­pelante linguagem de pro­xi­midade, de uma simbologia inovadora, de um gesto humanamente cativante. Também aqui o testemunho pode valer mais do que a doutrina.".

terça-feira, 15 de novembro de 2005

Arcebispo de Braga fala da "enorme gravidade" dos incêndios

Leio no Público de hoje:

"O novo presidente da Conferência Episcopal Portuguesa (CEP) e arcebispo de Braga, D. Jorge Ortiga, disse ontem em Fátima que a Igreja deve "recuperar uma catequese sobre a enorme gravidade moral que constitui o acto de pegar fogo à floresta e de estimular a co-responsabilidade de todos, mesmo no momento de denunciar potenciais incendiários".
Jorge Ortiga falava no início dos trabalhos da assembleia da CEP, que decorre em Fátima até quinta-feira. Referindo "algumas realidades que exigem intervenção", o arcebispo de Braga disse que "não podemos ficar alheios ao drama dos incêndios". E perguntou: "Não será necessário voltar a insistir sobre a gravidade de certos pecados, individuais e colectivos?"
Referindo-se às políticas dos últimos anos, o presidente do episcopado afirmou que não é "suficiente a concentração" das estratégias de prevenção ou de acção "nos recursos humanos e materiais". Importa, antes, "ir às causas de natureza cívica e questionar-se sobre as razões do desleixo ou dos actos premeditados". A Igreja, a escola e os meios de comunicação social "têm de insistir na formação duma consciência individual e pública, de um modo permanente" e não apenas na chamada, "de forma muito infeliz", época de incêndios."


Partilho, no essencial desta preocupação de D. Jorge Ortiga. Creio, de facto, ser uma "miséria moral" muito do que vimos este ano: a calamidade dos incêndios ser tratada como normalidade dentro da anormalidade e como se o essencial se reduzissse a um problema de meios de combate (ainda que este seja aspecto importante: "Fia-te na Virgem e não corras!", diz o ditado).
Agora o importante é ser consequente. A Igreja Católica, que tem uma malha fina de presença na sociedade portuguesa - e em certas vertentes, responsabilidades directas - como por exemplo nas festas populares religiosas, em que o fogo de artifício continua a ser queimado por vezes em contextos de grande irresponsabilidade - poderia ter um papel muito especial na sociedade se pegasse a sério neste ponto para o trabalho pastoral de base.

segunda-feira, 14 de novembro de 2005

Notas sobre a "Nova Evangelização"

O congresso que na semana passada ocorreu em Lisboa teve o condão de agitar algumas águas e de colocar sobre a mesa a dimensão religiosa / cristã da vida, pelo menos para aqueles que a acolhem e a vivem.
Pelo que fui lendo e ouvindo, houve iniciativas interessantes e diversificadas nesse Congresso, reveladoras de preocupação com a busca de novas linguagens para dizer e expressar a fé e de pontes com expressões e universos culturais menos cultivados em ambiente eclesial.
Por outro lado, registo que uma procissão de velas com a dimensão e o aparato daquela que percorreu algumas das principais avenidas de Lisboa no fim do sábado passado não tenha originado a cega-rega daqueles que convivem mal com o religioso, sobretudo com o religioso católico e que preferiam, talvez, que tal tipo de manifestações não saísse do perímetro dos tempos. Estou em crer que não terá sido por terem passado a reconhecê-las.
Não gostei nada de ouvir, na Rádio Renascença, durante a procissão, umas comentadoras eufóricas com o convencimento manifestado de que mais ninguém consegue reunir uma multidão como a daquela procissão. Além da ilusão em que a meu ver assenta, tal atitude sugere uma sobranceria irritante inclusive para quem olha com apreço para o que se passou naquela tarde na capital do país.
Ficou-me, por outro lado, uma interrogação que já vem a bailar há bastante tempo e que não encontrou resposta satisfatória naquilo que vi e ouvi (e que reconheço poderá ter estado distante da riqueza do que ocorreu no Congresso). Refere-se justamente ao próprio conceito ou projecto de "nova evangelização". Um cardeal, creio que o de Paris, dizia que a atitude deveria ser a de uma abordagem não apenas para as pessoas, mas com as pessoas. Já é alguma coisa, ainda que me pareça que, no que se ouve e lê, o que perpassa é um processo unilateral, assimétrico, transferencial, de quem tem ou julga que tem (algo a anunciar), para quem imputadamente não tem e que precisa (do anúncio e da matéria anunciada).
Será que não se poderia pensar e propor essa "nova evangelização" de um ponto de vista e numa atitude diversas? Acentuando mais o caminho com as pessoas, todas as pessoas "de boa vontade"? Porque é que a evangelização há-de ser apenas de uns para os outros? Porque é que não poderá passar (muito) pelo escutar, pelo estar? No fim de contas, porque não há-de haver - também - uma acção evangelizadora de sentido inverso, feita a partir dos outros, do "mundo"? Se a mensagem (os apelos, os sonhos, as riquezas, as angústias) que nos chega permanentemente de quem nos rodeia não é escutada e acolhida, acaso poderemos acreditar que esses escutem quem lhes diz que tem para eles uma boa nova?
Perguntas que deixo, suspensas, carentes de contributos.

domingo, 13 de novembro de 2005

Os signos, os rituais e as rupturas necessárias

" (...) em Portugal o contacto de muitos cidadãos com a Igreja acontece, quase exclusivamente, por ocasião do baptismo das crianças, dos casamentos e dos funerais. Aparentemente, estão ali só por conveniências sociais e familiares. Não participam, nem parecem interessados em participar. Mas como é possível que os membros activos das comunidades cristãs deixem passar todas essas ocasiões, ao longo dos anos, sem ter uma estratégia clara de evangelização para esses tempos privilegiados? Quando é que a Igreja se decide a colocar os seus especialistas em ciências humanas, em artes, em teologia e em pastoral - com jovens, adultos e anciãos - a estudar esse fenómeno e a projectar caminhos que superem rotinas que prolongam uma situação que marca negativamente os não crentes, assim como os católicos "periféricos", e não torna evangelizadores os "católicos praticantes"?
"Os sacramentos pertencem à categoria do signo." Não é pela fuga para o dogmatismo - mesmo que ele revista a figura hermenêutica de uma "neo-ortodoxia" - que a fé católica pode manter-se de pé em tempos difíceis. Às vezes são necessárias rupturas, porque o homem, enquanto tal e também enquanto crente, é um ser cultural-histórico. Isto vale para os indivíduos e para os institutos religiosos. Todavia, ritualidade e criatividade não se excluem. Os fiéis não estão colados aos arquivos e aos regulamentos históricos das celebrações rituais de épocas passadas. Um ritual tem o seu contexto.Na prática sacramental e na teologia, temos questões sem resposta suficiente e questões inúteis que não precisam de resposta".
Bento Domingues, in Público, 13.11.2005

quinta-feira, 13 de outubro de 2005

"Sempre o mesmo e os mesmos"

Num blogue relativamente recente, EcleSALia,, este texto de Jon Sobrino "Las víctimas de octubre", sobre as vítimas do furacão em El Salvador:

" En El Salvador siempre hay mártires que recordar. Ahora nos acercamos a los de la UCA en noviembre, a las cuatro religiosas norteamericanas en diciembre y a los innumerables mártires de siempre. Pero este mes de octubre ha traído otras víctimas, producto de la naturaleza -tormenta y erupción de un volcán- y de la iniquidad de los humanos. En San Marcos toda una familia, papás y tres niños, murió soterrada. El comentario que se oyó fue lacónico y certero: ?No los ha matado la naturaleza, sino la pobreza?.
Sobre estas víctimas y sus responsables, sobre lo que nos exigen y también sobre lo que nos ofrecen -si nos abrimos al misterio de la vida- queremos hacer unas breves reflexiones.
1. ?Siempre lo mismo y los mismos?. El pueblo crucificado. Las escenas de sufrimiento y crueldad son sobrecogedoras, y la magnitud es escalofriante. Los muertos son más de 70, los damnificados, de una u otra forma, pasan de 70,000, y los daños materiales pueden ser lo equivalente a tres o cuatro veces el presupuesto nacional. La catástrofe se extiende a México y Nicaragua, y sobre todo a Guatemala. El poblado de Panabaj ha sido declarado camposanto: unas 3,000 personas murieron soterradas. ?Una aldea maya yace bajo 12 metros de lodo?, decía la noticia. Al escribir estas líneas ha ocurrido el terremoto en Cachemira: 30,000 víctimas y dos millones y medio de damnificados.(...)".
Continuar a ler AQUI.

terça-feira, 11 de outubro de 2005

Os pobres

Da coluna "Palavras", de Manuel António Pina, no JN de hoje:

"No meu tempo de menino tínhamos pena dos pobres. Eles cabiam naquele lugarzinho menor, carentes de tudo, mas sem perder humanidade. Os meus filhos, hoje, têm medo dos pobres. A pobreza converteu-se num lugar monstruoso. Queremos que os pobres fiquem longe, fronteirados no seu território." A passagem é de um conto de Mia Couto e ocorreu-me quando Rui Rio, durante a recente campanha autárquica, foi insultado e ameaçado nos bairros camarários por onde andou.
Sempre me intrigou o motivo por que os cães ladram aos pobres (curiosamente também ladram às fardas, o que, convenhamos, complexiza o problema). É o que nós temos vindo a fazer à pobreza, ladrar-lhe, empurrando-a progressivamente para periferias onde não a possamos ver ou encerrando-a em "bairros sociais" e em guetos étnicos de cuja existência só nos apercebemos pelos casos de polícia dos jornais ou pelos "safaris" eleitorais dos políticos de quatro em quatro anos. Porque a pobreza mete-nos medo. E, para nos protegermos dela, reclamamos mais polícias nas "nossas" ruas, mais câmaras de vídeo, mais muros e fechamo-nos em casa atrás de portas chapeadas a aço e de alarmes. E, no entanto, alimentamo-nos da pobreza, é o seu sangue que move os nossos carros topo de gama e as nossas fábricas e é à sua sombra que florescem os nossos paraísos de consumo.
Por isso, fechar os olhos não adianta. O desemprego, a toxicodependência, a exclusão, a humilhação continuam lá, e, como Rui Rio descobriu da pior maneira, dispostos a pedir-nos contas".

quarta-feira, 28 de setembro de 2005

Irmão Alois de Taizé

De um artigo de Henri Tincq, hoje publicado no jornal Le Monde:

"(...) Frère Alois est l'un de ces enfants de Taizé, comme on dit au cirque qu'il y a des enfants de la balle. A 16 ans, il y vient pour la première fois et apprend le français dans les psaumes. "J'ai découvert à Taizé, dit-il, la simplicité d'une prière chantée". A 20 ans, il prend l'habit, à 24, fait ses voeux définitifs : "La présence de Dieu ici est une réalité qui se voit partout. Je sentais qu'il me prenait tout".
La même année 1978, Alois Löser est en voyage avec Roger Schutz à Nairobi (Kenya), où ils partagent la vie d'un bidonville, puis à Johannesburg (Afrique du Sud), où le prieur de Taizé a été appelé par Desmond Tutu à témoigner contre l'apartheid. C'est là que Roger désigne Alois comme son successeur. Pendant vingt ans, le secret sera gardé. Ce n'est qu'en janvier 1998, lors du conseil annuel, qu'il demande à ses cent frères d'ouvrir une lettre cachetée qui n'aurait dû être lue qu'après sa mort, dévoilant le nom d'Alois.
Que Frère Roger ait jeté son dévolu, si tôt, sur ce jeune homme de 24 ans ­ qui avait alors pour seul mérite de venir d'une famille émigrée de Sudètes dans la Tchécoslovaquie d'avant-guerre ­ et qu'il n'ait jamais varié, personne ne l'explique, mettant ce choix au compte du don de prescience de tous les mystiques. On pense au récit biblique où Dieu va chercher le plus humble des douze fils de Jessé pour succéder au roi Saül et en faire le grand David.
Agaçant Taizé. Cette façon, depuis la fondation, en 1940, de ne jamais rien faire comme les autres. De réussir une succession sans drame, à l'heure du plus grand drame. Cette certitude intérieure des frères qui leur met toujours le sourire aux lèvres, mais qui ne ressemble jamais à de l'arrogance. Cette façon de cacher même leur identité confessionnelle, de sembler ignorer les jeux du pouvoir et de l'ambition et de se laisser conduire par le seul lexique des mots de "confiance", "bonté" , "simplicité" , "fidélité" . Cette façon, enfin, d'exprimer leur foi qui a passé toutes les modes et les générations depuis soixante ans et attire encore des jeunes du monde entier, venus chercher un sens ou une consolation, un secours et un peu d'amour.
C'est peut-être cela qui a suscité l'appel, précoce et mystérieux, d'Alois Löser. Cet homme est un roc, symbolique de la force tranquille de Taizé, de cette assurance que sa propre aventure le dépasse, qu'il est conduit par un autre que lui-même : "Laisser faire Dieu. Croire qu'il est là dans l'histoire du monde, comme dans celle de notre communauté."(...)